¿Por qué es difícil escribir Ciencia Ficción en México y América Latina?

¿Por qué es difícil escribir Ciencia Ficción en México y América Latina?

En México y en otras latitudes de América Latina, existe la creencia de que la Ciencia Ficción es imposible de hacerse (al menos en el terreno cinematográfico) por dos razones:

1) La percepción que tenemos de nuestra realidad

2) La falta de recursos económicos para llevar nuestras ideas a la pantalla grande.

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En este modesto artículo trataremos de tumbar ambos mitos y darte unos consejos para que te animes a escribir esa idea que desde hace meses o hasta años, traes atorada en la cabeza.

Sobre la percepción:

Creemos que nuestra realidad no se presta para hacer Ciencia Ficción, nos es difícil imaginar a un Mexicano viajando por el cosmos o a una agencia gubernamental descubriendo un portal a otra dimensión, ya no se diga investigándolo con tecnología de punta o mandando a un equipo de expertos a descubrir el enigma que el portal representa.

Pero, ¿por qué?

La respuesta radica en nuestro contexto. En México y Latinoamérica, cuna de innumerables mentes brillantes, no existe una política social que estimule e invierta en la investigación y el desarrollo tecnológico y científico. Nuestros gobiernos, instituciones y modelos educativos están estructurados para que los alumnos memoricen, no para que los alumnos analicen, nuestro entorno está diseñado para que la curiosidad científica sea nula. Nuestras instituciones no tienen como prioridad buscar que se haga de otra manera y nosotros como ciudadanos, lo entendemos y lo percibimos así.

¿Qué pasa si vemos a un grupo de científicos Venezolanos haciendo la autopsia a un extraterrestre en una laboratorio con la más alta tecnología?

Simplemente no lo creemos, nos es difícil creerlo porque es algo ajeno a nuestra realidad, nos enseñaron a no creerlo, a creer que éramos incapaces de aportar conocimiento al mundo, lo vemos y decimos: "Naaaaaaaaah"

¿Cuál es la solución?

Simple, empezar a escribir a partir de nuestra realidad. Nunca vamos a creer nunca que en México haya una agencia espacial como la NASA por que simplemente no la hay, entonces ¿por qué demonios queremos escribir sobre dicha agencia en nuestro guion? En lugar de querer replicar películas, personajes e historias de otras latitudes (cof, cof, Hollywood) hay que hablar desde nuestra perspectiva, de nuestras realidades. ¿Qué pasaría si tenemos una película donde un huachicolero se encuentra a mitad de la noche el cuerpo de un extraterrestre? 

Ya empezamos a creerlo, ¿no? Lo vemos y decimos, ¡Ah claro, eso si podría pasar aquí! De alguna manera, nos es más fácil creer que nos vamos a topar con una criatura de otro mundo que imaginar a un paisano llegando a Marte... 

Sobre la falta de recursos:

Los creadores cinematográficos tienen la creencia de que la Ciencia Ficción es cara, que se necesitan invertir millones de dólares en una producción de este tipo para que la película funcione. Y, siendo justos, tienen la razón... pero a medias.

El presupuesto depende del tipo de película que quieras hacer, ¿tienes pensado filmar a un grupo de científicos encerrados en una nave espacial con un extraterrestre devorándose a todos? Sí, puede salir caro. Pero la ciencia ficción no sólo es naves espaciales, extraterrestres y tecnología de punta, puedes construir una historia original, diferente e interesante sin necesidad de recursos exorbitantes.

¿No me crees? ¡Tienes que ver "El Incidente" de Isaac Ezban!

La película te puede gustar o no, pero Ezban demostró que se puede hacer Ciencia Ficción en México sin la necesidad de grandes recursos, que se puede hacer con una idea original y con mucho amor por el género.

Guarda esa idea multimillonario en el cajón, guárdala para más adelante, revisa tu entorno, lo que tienes y lo que te hace falta, analiza tus inquietudes, ¿de qué vas a hablar?

Construye tu historia a partir de tus intereses creativos, convierte tus carencias presupuestales en herramientas dramáticas. La Ciencia Ficción no se trata de quien tiene más presupuesto, se trata de hablar sobre los grandes misterios del universo, sobre cómo nos afectan, cómo afectan nuestra humanidad, la Ciencia Ficción trata sobre cosas más grandes y más interesante que una nave espacial, la Ciencia Ficción teoriza y sueña con las respuestas de los enigmas más grandes de la humanidad.

Recuerda, los límites siempre estimulan la creatividad.

Por: M. Alberto Román M.

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Perder el miedo: Peripecias de un guionista novato

Perder el miedo: Peripecias de un guionista novato

Mi nombre es José, pasé 6 años estudiando métodos de escritura en la universidad, ahora uso mis conocimientos para buscarme la vida, para hacerlo debo convertirme en alguien más, en algo más… en un guionista.

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Había tenido mi primera oportunidad escribiendo storylines para un productor que me dio la confianza de hacerlo, sin embargo, fue un golpe de suerte. Tuve una buena tirada en los dados, por así decirlo, eso no significaba que volvería a ocurrir. De hecho el tiempo pasó, avanzaron los meses y aparte de algunos correos no tuve más comunicación, pues la productora estaba desarrollando proyectos documentales y la ficción quedaba de lado por ese momento.

Mientras tanto, seguí en busca de cursos que ayudarán a mi formación, algunos buenos, otros no tanto. Aunque hice una pausa en la escritura o al menos la vida me obligó a eso, estuve colaborando con una asociación civil. Ahora bien, los caminos del guionista son misteriosos, extraños e inusuales. 

La asociación civil ayudó en un proyecto para dar talleres de animación a niños del barrio, así que me pidieron dar sentido a la historia, no fue la gran cosa, de hecho no fue un trabajo tan profesional. De cualquier manera la labor estuvo llena de presión y tiempos de entrega, pero comienzos son comienzos, así que lo hice con entusiasmo. Al final mi crédito de guionista estaba ahí y el trabajo de todos fue proyectado en la Feria infantil y juvenil del libro por allá de 2016.

Seguía teniendo el propósito de ser guionista aunque no tenía clara la forma de labrar mi camino. Al parecer después de dejar la asociación los dados volvieron a girar en mi favor de una manera un tanto extraña. Me reencontré a un colega de la universidad, él había publicado su primera novela, así que decidí comprarla. En nuestra plática salió el tema de mi interés por los guiones, eso llamó su atención, me dijo que escribiera algunas escenas y se las mandara. No esperaba nada de eso, pero tampoco tenía nada que perder así que me puse a escribir.

Envíe mis escenas a su correo, luego me olvidé del asunto.

Había perdido las esperanzas de que me volvieran a contactar para hacer más storylines, sentía que necesitaba ingresar a una escuela de cine para mejorar, aun así no podía permitirme pagar más que algunos cursos. Resignado puse de nuevo en pausa la escritura o eso parecía…

Comencé a dar clases en una secundaría privada como suplente de un profesor, me moría del miedo y sufría con los chicos, atribuí eso a que eran mi primeros días, pensaba que con el tiempo aprendería a llevarme bien con ellos. Por fortuna o desgracia no lo descubrí. Casi a la tercera semana de dar clases me habló mi amigo (ese al que le había comprado su novela) y me propuso ayudarlo a escribir una serie de televisión, no dudé en aceptar la propuesta. Había aprendido otra gran lección: conoce gente y no dudes de ti para mostrar tu trabajo o capacidad.

Era hora de iniciar una nueva aventura, bueno esa es historia para otra ocasión.

Por: José C. Sánchez

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Las peripecias de un guionista novato

Las peripecias de un guionista novato

Hace mucho, mucho tiempo en una alcaldía muy lejana… me decidí a ser escritor, había pasado mi existencia en trabajos de poca monta que apenas me daban para vivir, morir de hambre no era un pretexto. Sin embargo, siempre he sido heterodoxo, es decir, soy la clase de sujeto que depende mucho del azar para lograr sus metas.

Y digamos que si la vida fuera un juego de dados mis tiradas no serían espectaculares.

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Al principio soñé con estudiar cine, por desgracia los costos no estaban a mi alcance. Al final entré a una universidad que ofrecía la extraña e innovadora carrera de creación literaria. Por fin estaba en mi elemento y una de las materias que más me interesó fue la de guion, aprendí un poco sobre guion cinematográfico e incluso un poco de guion radiofónico.

La vida transcurrió sin más. Así que una licenciatura concluida, una tesis pendiente y una búsqueda de empleo más adelante… Ocurrió mi primera buena tirada.

Cabe aclarar que cumplo con el cliché de escritor introvertido, de esos que salen muy poco. Así que un día raro, en una tarde rara, decidí ir a la fiesta de cumpleaños de una gran amiga, llegué temprano, aunque eso no fue malo, el otro invitado que estaba ahí era un productor de televisión.

Platiqué un poco con él y por alguna razón me tomó confianza. Al parecer le agradó conocer a una especie de escritor, por eso me pidió unas cosas llamadas storylines (en ese tiempo no sabía bien a bien que era eso), él me dio la idea básica para escribirlos.  Semanas después, yo acostumbrado a que pidieran muchas hojas repletas de texto, me sentí extraño al entregar solo dos cuartillas, así que todo quedó ahí.

Todo quedó en pausa.

Pasaron los meses, me había olvidado de esa experiencia en el mundo audiovisual, hasta que un contador me llamó para ¿pagarme?

Por supuesto, recibí con gusto la noticia.  Había aprendido una lección importante: la paciencia en el mundo de la escritura es indispensable.

No sabía si mis storylines se desarrollarían, hasta el día de hoy sigo con la duda, pero quería saber más de ese mundo, saber si alguien como yo podría ser guionista y había dado el primer paso. La primera tirada había sido buena, sin embargo comencé a instruirme con manuales y cursos para mejorar.

Tal vez tendría otra oportunidad, quizá mi suerte podría cambiar, además se volvió una necesidad ser guionista, esa inquietud no me dejaba en paz, era extraño, era un cosquilleo incapaz de detenerse.

Por supuesto, después de varios tropiezos, la primera gran oportunidad llegó… Aunque eso es material para otra historia.

Por: José C. Sánchez

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La historia de dos amigos que hicieron un corto en 48 horas

La historia de dos amigos que hicieron un corto en 48 horas

Una caverna, fuego y unas manos. Eso era todo lo que se necesitaba para hacer una buena narración en la prehistoria. (Al menos eso se cree). Las sombras creadas se proyectaban en las paredes y le daban vida a un gigantesco mamut que no se dejaba cazar, a un tigre dientes de sable que perseguía a la tribu, o quizá a una pareja de humanos que se había enamorado. No se necesitaba más para crear una historia cautivadora. Me imagino a la audiencia aprendiendo las cosas que se debían evitar o sorprendiéndose de la valentía del personaje que derrotaba heroicamente al dientes de sable.

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Y justo esa simpleza es toda la motivación que un narrador de historias necesita. Porque para contar historias no hace falta un gran presupuesto. Ni muchos efectos especiales. A veces ni siquiera un gran equipo. Sólo un gran relato y las ganas de contarlo.

Eran finales del 2017. Un amigo y yo estábamos dormidos en el frio suelo de una casa prestada, cubiertos por telas que se habían desprendido de las paredes. Telas que suponían ser nuestro cuarto verde. Antes de dormir, mientras colgábamos las telas, nos habíamos devanado la cabeza pensando en crear una historia que incluyera a un tal Gabriel Mendoza, que tuviera la frase “no esperaba verte aquí” y que contara con un tesoro como objeto. Estábamos participando por primera vez en el 48 hours film Project. Suena como una misión suicida: contar una historia en un proyecto audiovisual, sólo dos personas, en 48 horas. ¿Lo lograron? Los escuchó preguntar completamente incrédulos. Sí, lo logramos. Con el gran poder, y la increíble simpleza del teatro de sombras. Empleando únicamente 500 pesos de presupuesto, para las telas verdes.

Fernando Valdez, mi amigo, actuaba a todos los personajes en el fondo verde. Todos los props los habíamos hecho con cartón que una señora de una tienda muy amablemente nos había donado. Luego me tocaba editar todo para que sólo parecieran siluetas en un fondo blanco y Fernando pudiera interactuar consigo mismo. Más una edición rápida de sonido. Y así, fuimos los orgullosos creadores de un corto de misterio con duración de 7 minutos.

A parte de hacerle una “infame” publicidad a nuestro corto (:P), me gustaría que esta anécdota sirviera como inspiración para que no abandones tus sueños. Para que no dejes tus historias empolvarse en el cajón, o aún peor, en tu mente. Para que dejes de poner excusas y hagas tus ideas realidad (si de verdad quieres ser un narrador de historias). Recuerda siempre que lo único que hace falta es una buena historia y luego podrías hacer que las sombras la cuenten por ti.

¿Y el corto? Volvió, en forma de serie web, pero esa es otra historia.

Pueden verlo aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=_kP9NCLeGRY

Sigue a: David Ricardo Vázquez García

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Los mejores guionistas siempre piensan en su audiencia

Los mejores guionistas siempre piensan en su audiencia

Son las tres de la tarde y me llega un mensaje a mi celular. Es Taylor diciéndome que el sitio del impacto está más lejos de lo que anticipaba y que sus piernas empiezan a sentirse como gelatina. Me dice que ahora no puede dejar de pensar en lo mucho que quiere gelatina. Espero unos minutos más. Finalmente ha llegado. El Varia, como lo sospechó, está partido por la mitad. Entro en el chat y le respondo.

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Pasan las horas. Taylor se muere una primera vez. Lo intento de nuevo, dándole nuevas recomendaciones. Se muere otras veces. Finalmente lo ayudo a salvarse de la amenaza verde hasta que los miembros del escuadrón de rescate llegan.  Me dice que no podría haberlo logrado sin mí. Se termina la transmisión.  Quedo sin palabras.

Lifeline es un juego de texto para celular que sigue a Taylor, un astronauta que viajaba en la nave llamada Varia, la cuál colisionó en alguna luna de algún lugar de la galaxia. Y que, por azares del destino, logró comunicarse contigo, a tu celular. Una historia que se desarrolla en tiempo real.

Yo viví dentro de ese mundo. Yo estuve verdaderamente preocupado por el bienestar un personaje ficticio. Realmente temí por su vida en varias ocasiones. ¿Cómo logró 3 Minutes Games algo tan grande? Una sencilla, pero a la vez compleja razón. Ellos estaban pensando en cómo sería experimentada su historia.

Cuando un guionista escribe un guion, ¿cuántos consideran la experiencia que tendrá la audiencia de la película? ¿Pensarán en la audiencia sentada a obscuras, rodeada de un montón de extraños, en un cine? ¿Pensarán en una pareja besándose en la fila de atrás? ¿Los escritores de novelas imaginarán a sus lectores en la playa, o leyendo en un avión?

3 Minutes Games imaginó que yo podría estar escribiendo, imaginó que tú podrías estar leyendo un artículo en el rincón del guionista, imaginó que su audiencia estaría viviendo su rutina diaria, la cual interrumpiría gustosamente cuando recibiera un mensaje a su celular. Imaginó a las personas riéndose de los chistes de Taylor. Los imaginó enganchados, primero por la personalidad del personaje, y luego por una gran historia. Imaginó que los jugadores se sentirían tensos al enfrentarse a una decisión difícil que pondría en riesgo, al ya entrañable, astronauta.

Yo creo que las mejores personas creativas siempre tienen en mente a su audiencia, y te invito a que, no importando en lo que sea que estés trabajando, tú también lo pongas en práctica. 

Por: David Ricardo Vázquez García

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Cómo escribir una buena historia y no morir en el intento

Cómo escribir una buena historia y no morir en el intento

Yo tengo un método interesante para escribir historias, todo empieza divagando mientras estoy en el baño, ya sea cagando o bañándome, de un pensamiento llego a otro y cuando menos me doy cuenta estoy creando una historia a partir de una pendejada que se me había ocurrido.

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¿Qué es lo que hace que tu historia sobresalga de todas? La respuesta es simple: debes tener un buen desarrollo del personaje con un final que deje satisfecho a tu público, eso está sobrentendido, así que te compartiré un par de recursos que utilizo para lograr ese objetivo.

  • Iniciar con una historia que ya ha comenzado:

Ej: Iniciamos una historia con nuestro personaje caminando por las ciudades ya destruidas. ¿Qué es lo que estamos diciendo? Bueno, al parecer hubo una guerra o algo parecido que destruyó el lugar; con esto estamos dando entrada a lo que sería nuestra historia y el espectador se quedará todo pendejo esperando a ver qué es lo que sucedió con el lugar, si le añadimos una voz en off, por ejemplo, vamos añadiendo suspenso.

Una vez que iniciamos la idea necesitamos añadirle problemas al personaje, el antagonista entra en acción, haciendo la vida imposible, es quién le hace contraste a nuestro personaje principal.

¿Cómo podemos hacer que la gente se enamore de los personajes? Es algo que siempre pienso mientras escribo un guion, y les comparto una solución que a mí me funciona:

  • Mata a un personaje entrañable

Digamos que nuestro “héroe” es un chico que está buscando a su hermana entre los restos de una ciudad destruida y se encuentra a un anciano que lo acompaña a lo largo de su travesía, le enseña cómo sobrevivir en ese mundo, y es el que le mantiene con esperanza, este es el personaje secundario que tomará de la mano al público hasta el momento en el que decidas matarlo.

Esto es una regla que uso en mis historias; crear a un personaje del cual la gente se terminará enamorando por que es muy querido, sabio, y que sabe cómo manejarse dentro de este mundo, hasta que llega a su fin, esto sirve para hacer una catarsis en el personaje principal, le ayuda a quitar sus miedos y tener una razón más para llegar a ese punto donde no hay vuelta atrás.

Me gusta pensar que cada historia creará algún tipo de sentimiento en el público, por eso es muy importante saber cómo tratar la idea y no tropezar a mitad de camino. Siento que cuando llevas todo a un ritmo sencillo, sin complicaciones, terminas haciendo una historia muy insípida, debe haber más problemas que soluciones.

  • La peor historia es la que no se escribe. 

¡Escribe esa maldita historia que llevas meses pensando escribir! No importa si termina siendo una gran mierda, lo importante es que la escribiste, desarrolla a tus personajes con miedos y fortalezas, haz que la gente se enamore de ellos y MÁTALOS o déjalos moribundos, crea un vínculo entre los personajes y POR FAVOR no hagas historias inconclusas pensando en segunda parte.

¿Cuál es tu técnica para escribir historias? ¡Te leemos en los comentarios!.

Por: Blake Zúñiga

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El poder de las historias

El poder de las historias

“Al reducirse nuestra fe en las ideologías tradicionales -la filosofía, las ciencias, la religión… -, nos dirigimos hacia la fuente en la que todavía creemos: el arte de contar historias”

-Robert McKee

Era agosto del 2015 cuando empezó el curso de guionismo, impartido por el profesor Everest Landa, en Graco Training Lab. Y esa primera clase, fue una de las mejores que he tenido en mi vida. No solamente por el adiestramiento sobre el oficio del guion, el cual también fue magnifico. Si no por la gran enseñanza de que, queramos o no, nuestras historias esconden un mensaje.

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Hasta ese entonces creía que lo que me apasionaba, a lo que quería dedicarle toda mi vida, era simplemente un mero entretenimiento. Un escape de la vida. Y fueron enseñanzas como esa, y frases como la que estoy citando al principio, las que me hicieron entender que es todo lo contrario. Nada te adentra más en la vida, nada te mantiene más despierto, que una buena historia bien narrada.

Seguro te ha pasado que saliendo de una película te sientes más motivado, indestructible, con ganas de comerte al mundo a bocados. O sales meditabundo, más agradecido con la vida, con ganas de abrazar a tantos extraños como puedas. Tal vez un programa de tu infancia fue el desencadenante para que quisieras dedicarte a la escritura. Tal vez una historia que escuchaste hoy, en la radio, te disuadió de tomar alguna decisión.

10 años atrás, Scott Harrison se propuso dedicar su vida entera a resolver la crisis del agua. Desde ese entonces, 1.18 millones de personas que antes no contaban con agua potable, ahora la tienen. ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo logró que las personas que normalmente desconfían de las caridades se interesaran por esta causa? Ustedes lo adivinaron, con el poder de las historias.

El mensaje era el mismo: “dona para que podamos ayudar a personas con necesidad”. Un mensaje poderoso por sí mismo, pero la manera que él escogió para codificarlo fue lo que le dio esta presencia ante la sociedad. Le mostró al mundo el rostro de personas específicas a las que tenía el poder de ayudar, le habló acerca de sus vidas, de sus sueños y de sus esperanzas. Nos contó su historia. Podemos no creer en estadística, en cifras y datos. 663 millones de personas sin agua potable no nos dice nada. Pero aún creemos en las historias.

Tal vez no vayamos a resolver la crisis del agua, quizá ni siquiera vayamos a codificar algún mensaje de indiscutible trascendencia social, pero lo que si debemos de tener por seguro es que nuestro trabajo no es insignificante, y si lo hacemos de corazón, ayudará a más de uno a encontrarse entre esta mezcolanza de sentimientos humanos. 

Cito al pintor francés Georges Braque: “Así como el jarrón da forma al vacío, el sonido da forma al silencio” Y lo completo diciendo: y las historias, a la realidad.

Por: David Ricardo Vázquez García

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