Aprende paso a paso cómo estructurar tu guion

Ningún manual del mundo contiene las reglas precisas que garanticen el desarrollo de un proyecto exitoso. Y me refiero a cualquier tipo de proyecto: desde la creación de una rosca de tamal hasta la construcción de una nave espacial. Pero sí hay una serie de pasos básicos que pueden ayudarnos a comenzar. En el caso de la rosca, por ejemplo, necesitaríamos los ingredientes principales (masa, manteca, un bolillo para las futuras guajolotas, etc.) y los utensilios para llevar a cabo la preparación (una olla y no sé cuántas cosas más). Ya después, dependerá del sazón de cada uno de nosotros.

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Sucede lo mismo con el guion para cine. Aunque no existen leyes rigurosas para generar un discurso cinematográfico que te lleve a ganar un Óscar, sí hay algunos elementos que podemos utilizar para guiarnos en nuestros primeros intentos.

Tal es el caso de la estructura en tres actos planteada por Syd Field (1991). Este modelo consiste en dividir la historia que piensas escribir en bloques que tengan una función determinada para mantener la tensión argumental.

Al primer acto se le conoce como “Planteamiento” y es la etapa introductoria del guion. Aquí se presenta el panorama general de los personajes y del mundo en el que se encuentran.

Luego está el segundo acto o “Confrontación”, cuya función es develar la meta de los protagonistas y los obstáculos que enfrentarán para alcanzarla.

El último acto es la “Resolución”, momento del guion en el que se resuelven, para bien o para mal, los conflictos planteados durante toda la historia.

Syd Field añade dos momentos determinantes dentro de esta estructura: el “Detonante” y el “Clímax”. Éstos producen giros dramáticos que sorprenderán a los espectadores y, a su vez, servirán para articular los cambios de acto. Es decir, luego de presentar a los personajes en el Primer Acto, deberá ocurrir algo (el “Detonante”) que desate un conflicto y perturbe la situación inicial: así se dará pie a la entrada del Segundo Acto, que vimos allá arriba. Luego de todo el ajetreo, vendrá el “Clímax”, momento cumbre de la historia que desembocará en la conclusión de la trama, es decir, el Tercer Acto.

Pero no le vamos a creer a Syd Field así como así, vamos a ver un ejemplo. En Spider-Man: Into the Spider-Verse (2018) todo comienza con Miles Morales escuchando unos cumbiones en su cuarto. Luego lo vamos conociendo más: es un adolescente, fanático del grafitti, odia su escuela, etc. Esto sería el Primer Acto, la presentación del personaje. De pronto, su vida da un giro repentino: una araña rarísima lo muerde y provoca que su percepción sufra alteraciones, situación “Detonante” que nos introduce al Segundo Acto.

Justo en ese momento, el villano de la historia andaba abriendo portales dimensionales. Así que Miles, junto con otros (no diré más spóilers), deberá usar sus poderes, provocados por la mordida arácnida, para detener al mentado villano. Como ven, aquí hay una meta (detener al antagonista) y se ha introducido una serie de obstáculos para cumplirla. Ya estamos en el Segundo Acto.

Luego viene el “Clímax”, cuando Miles Morales adquiere por fin la confianza que necesitaba para controlar sus poderes, y esto nos mete de lleno al Tercer Acto, que es la conclusión del conflicto: Spider-Man… (dije que no más spóilers).

Bueno, parece que la estructura de Field ha funcionado bien en el caso de esta gran película. Para terminar, hay que aclarar que la división en tres actos es sólo una de muchas estructuras posibles. Si vas iniciando, podría servirte de guía para darle coherencia a tus guiones. Luego podrás agregar o suprimir elementos, explorar nuevas formas y aplicar todo lo que aprendas en tu proceso de escritura.

Por: Fernando Valdez

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