Descarga el guion de Interstellar y descubre los agujeros negros en la historia

Según datos de National Geographic (ay sí, ¿no?), un agujero de gusano es un portal espacio-temporal que une dos agujeros negros que se ubican en distintos lugares y, probablemente, en distintos momentos del tiempo. Su existencia nunca ha sido comprobada, pero físicos reconocidos a nivel mundial, como Stephen Hawking, dedicaron gran parte de su trabajo al estudio de fenómenos posiblemente relacionados con este tipo de portales.

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Tal vez en algún momento se demuestre que el mentado gusano no es más que una idea descabellada; sin embargo, en el cine, este tipo de atajos dimensionales son parte esencial de muchas producciones de ciencia ficción.

Una de ellas es Interestellar (2014), el penúltimo largometraje de Christopher Nolan, que en las últimas semanas se volvió protagonista del mame en redes sociales. Esto ocurrió cuando todos pudimos ver la primera imagen real de un agujero negro.

Un esfuerzo realizado entre una docena de observatorios alrededor del mundo nos permitió ver el contorno (¿O la sombra? Ya no entendí bien) del poderoso monstruo gravitacional.

Entonces, todo mundo recordó el momento climático de Interestellar, (SPOILER ALERT!) donde Murph se dirige derechito hacia un agujero de gusano que lo ayudará a alcanzar otro punto del universo sin gastar combustible.

Bueno, a raíz de eso, me surgió una duda. Es difícil explicar un fenómeno de tal magnitud a las personas que no estamos relacionadas directamente con la ciencia (por eso hay confusiones o mofas por la imagen borrosa que publicaron o yo qué sé). Entonces, ¿cómo llevar a cabo la escritura de un guion cinematográfico que se relaciona directamente con este tipo de asuntos? ¿La dificultad será aún mayor?

Como en todo proceso de escritura, por supuesto, lo primero es documentarse bien y bonito. Segundo, hay que tener en cuenta que no se necesita fidelidad absoluta cuando se trata de ciencia ficción: lo que se requiere es narrar sucesos verosímiles cuya carga de ciencia forme un conjunto homogéneo con lo ficticio, justo como pasa en Interestellar. Cuando uno ve la película, puede llorar un río por el sacrificio de TARS y morderse hasta las uñas de los pies cuando el protagonista se acerca al agujero de gusano, pero nadie se detiene en ese momento a buscar en Wikipedia para comprobar la veracidad de los hechos.

El espectador se mantiene en su butaca porque encuentra coherencia (verosimilitud) en aquello que observa en la pantalla, al menos así sucede con las buenas producciones del género, por más fumada que sea la trama.

Para entender mejor este proceso, debemos acercarnos a la lectura de un montón de guiones que tengan que ver con fenómenos físicos tan complejos como los agujeros negros. Y como ya se siente el ánimo de vacaciones y hay tiempo de sobra, podemos empezar ahora mismo. Veamos cómo resolvieron el asunto Jonathan y Christopher Nolan en el guion de Interestellar y sigamos gozando de los avances científicos que nos acercan a situaciones que parecen salir directamente de la imaginación.

¿Será que el Universo no es más que una pieza de ciencia ficción? No sé, aquí va el texto.

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Por cierto, aún está abierta la CONVOCATORIA PARA EL FESTIVAL DE GUION EN LÍNEA, no te quedes fuera.

Por: Fernando Valdez

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