Descarga y lee el guion de El Padrino

 

En 1972 se estrenó la primera entrega de El Padrino, obra basada en la novela homónima de Mario Puzo. Los aciertos de la película son bien conocidos, pero me parece que hay un aspecto de especial relevancia en la magnitud del éxito de la misma: el guion.

Escrito por Francis Ford Coppola y el propio Mario Puzo, el libreto de El Padrino es un texto que cumple con todas las normas que, a través del tiempo, se han planteado en todos los estudios y manuales de esta disciplina.

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Un ejemplo de esto son los diálogos de los personajes: no hay conversaciones casuales; todo lo que se dice en la película tiene una implicación dramática. “Es un hechizo simple, pero inquebrantable”, dirían algunos.

Por otro lado, tampoco hay acciones casuales. Hasta los rasgos más sutiles de los personajes y su manera de desenvolverse son parte de la atmósfera del relato e incluso conforman un bastión importante para el desarrollo de la historia.

Un ejemplo que ilustra perfectamente lo anterior es el momento en el que Michael Corleone (Al Pacino) va a visitar a su padre al hospital. Encuentra a Vito Corleone (Marlon Brando) desprotegido y decide sacarlo de la habitación y ocultarlo. Luego de hacerlo, se encuentra con Enzo, un panadero que va a visitar al capo de la familia. Michael decide montar guardia afuera del hospital y el panadero se ofrece para acompañarlo.

En ese momento, un automóvil se acerca, de manera sospechosa, al edificio. Michael le pide al panadero que finja tener un arma. El vehículo se detiene frente al hospital pero, ante el inminente conflicto “armado”, se pone en marcha nuevamente.

El peligro ha pasado. Enzo saca un cigarrillo de su abrigo, luego toma el encendedor. Intenta prenderlo, pero la ansiedad provocada por lo ocurrido no permite que deje de temblar. En ese momento, Michael estira la mano, toma el encendedor y prende el cigarrillo sin mayor complicación.

Esta pequeña acción, casi pasajera, es el primer indicio del temple de acero de Michael Corleone, un personaje creado para ser el capo de la familia. Y no es casualidad que este tipo de momentos sean retratados en la película, todo está planteado desde el libreto de la misma.

Por esto –los diálogos con implicaciones mayúsculas y las pequeñas acciones que apuntalan toda una historia– y más, el guion de El Padrino es un testimonio imprescindible para aprender muchas de las estrategias propias del arte de la escritura cinematográfica.

En este link pueden descargar el documento. Espero que les sirva y que disfruten de su lectura. Hasta aquí mi reporte.

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