Descarga y lee el guion de The Irishman

 

Hace unos días vi un post de Facebook con la pelea final de Endgame. Es un momento muy emocionante: el Capitán América sosteniendo el martillo de Mjolnir, los Avengers unidos de nuevo, etc.

El video fue grabado en vivo desde una sala de cine presuntamente gringa. Todos en el público están gritando, se escuchan mil expresiones de asombro y, en general el ambiente está totalmente exaltado.

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Y es que el cine es así, una experiencia colectiva. Luego de haber visto el post, pensé que Martin Scorsese tenía toda la boca llena de razón. Lo que ocurría en esa sala se parecía mucho a lo que se vive en una montaña rusa: gritos, emoción, un ambiente contagioso.

Uno va al cine a ver cintas de Marvel no con ojo crítico, sino por el puro placer de divertirse y pasar un buen rato. El problema viene, según lo que apuntaba Scorsese, cuando las salas de todo el planeta se llenan con esta clase de cintas todo el tiempo.

Ya no hay espacios para disfrutar de otro tipo de experiencia cinematográfica, salvo honrosas excepciones, por supuesto. Y si los espectadores esperan siempre acudir a un parque de diversiones cuando van al cine, terminan por demeritar cualquier tipo de propuesta que no se apegue a esos estándares de excitación absoluta.

De allí parte la mediana aceptación de películas con un ritmo distinto como The Irishman o Once Upon a Time in Hollywood (a pesar del final puramente tarantinesco). Son cintas que no apelan a la emoción genuina y nostálgica como un producto de superhéroes, sino que mantienen su propia escencia y requieren de una participación activa del espectador, que ya no puede simplemente dejarse llevar por el ambiente de júbilo.

No digo que una experiencia sea mejor que la otra, cada una tiene sus propias virtudes. Sin embargo, lo que ocurre es que no hay un balance en cartelera. Se le da siempre mayor peso al cine de superhéroes y los demás contenidos se desechan o son mal recibidos por un público acostumbrado a consumir el éxtasis marvelesco.

Así que siempre es bueno que aparezcan cintas como The Irishman; y siempre es bueno tener a Martin Scorsese para hablar de todo lo que está bien y mal con el cine, ya sea que lo exprese verbalmente o que nos dé una cachetada con guante blanco con sus películas.

¿O ustedes qué piensan? Dejen sus comentarios y que se armen los pinches chingadazos.

Por lo pronto, les dejo acá el guion de The Irishman, escrito por el mismísimo Steven Zaillian (La lista de Schindler).

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