Dos lecciones que aprendí en mi primer trabajo: Peripecias de un guionista novato

Elige una vida, elige una carrera que te dé renombre, elige un trabajo de 8 horas que pague mal, elige una familia que te harte, elige un maldita computadora Mac que no sabes ni encender, elige hacer ejercicio sin una buena rutina, elige a tus amigos tóxicos, elige unos tenis Converse… elige escribir historias, elige no salir de peda o bebe mientras escribes, elige ir al cine más de dos veces por semana, elige ver Netflix, elige una vida, elige un futuro. ¿Pero por qué diablos alguien querría hacer eso? Yo elijo no elegir una vida, elijo ser guionista ¿Y las razones? No hay razones.

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Bienvenidos lectores de Filmadores, valga la maldita cacofonía, estamos de vuelta en este anecdotario sobre mi breve incursión en el mundo de los guionistas de televisión. Para empezar no todo es glamour y fama como alguien pudiera pensar, bromeo, no creo que nadie piense que se hará famoso en México siendo guionista.

En fin, mi camino al mundo del guion comenzó con una llamada de un amigo al que conocía realmente poco, entré sin mucha experiencia a un proyecto ya preestablecido, mi misión era retomar personajes que él y otra persona ya habían creado. Ellos habían escrito la primera temporada de una sitcom infantil con muchos tintes educativos y de lecciones de vida.  

Mi amigo  se convirtió en mi jefe guionista,  porque para el bajo presupuesto con el que contaba la productora nada más alcanzó para dos guionistas. Y aquí un paréntesis para dar un consejo: si empiezan en este mundo aprendan rápido a cobrar y sin miedo, porque si son como yo puede que igual no les paguen tanto como deberían, la verdad yo estaba encantado con trabajar escribiendo así que en ese momento no le di tanta importancia, pero a largo plazo puede que uno lo resienta.

Ahora bien, en los primeros guiones me aventé a la alberca sin saber nadar, sin idea de nada, bueno con nociones literarias obvias, al principio coloqué buenas situaciones, pero empezaron a caer los primeros comentarios para hacer ajustes, primero que nada mi humor estaba demasiado elevado de tono, alguna vez hasta soné racista, me explico antes de que me cuelguen, a mí me caen mal todos, yo agarro parejo, si me burlo de algo no excluyó religión, tendencia sexual o lo que sea, pero obvio eso era una serie infantil donde el humor tenía que ser muy absurdo, así que poco a poco lo fui puliendo, luego aprendí que ahí (al menos en ese programa) no había que contenerse con la voz en off, mientras más cosas pudieras ahorrar mejor, incluso al inicio me dijeron que estaba poniendo demasiados personajes secundarios, así que tuve que descartar a varios que realmente no tenían demasiada participación.

Y el segundo y último consejo de hoy es: escucha las críticas, trabajas para alguien más, ellos al final son los que toman la última decisión, ni modo así es esto

Yo elijo ser guionista y no hay razón para eso, amo las historias, me gusta cuando mi trabajo es escribir aunque a veces tenga que contar las ideas de otros, pero bueno quiero pensar que puse mi granito de arena para crear algo.

Ese fue mi comienzo en la serie televisiva, más tarde aprendería otros gajes del oficio en el poco tiempo que tuve para escribir esa temporada, aunque ya saben eso será en otra ocasión.

Por: José C. Sánchez

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