Guionistas en Construcción: El principio del antagonismo y la creación de historias

 

 

Una buena historia debe contar con un protagonista que persigue un objetivo y desea alcanzar alguna meta específica. El motor de un relato es, precisamente, el acompañamiento de esta búsqueda del personaje principal. Por ejemplo, si el protagonista de una historia busca llevar a cabo un robo, los sucesos deberán guiar al espectador a través de las acciones que el personaje realiza para concretar su fechoría. 

Sin embargo, tener clara la meta del protagonista de una historia no es suficiente; también se necesita desarrollar con especial cuidado todos aquellos obstáculos que se interpondrán al personaje. Es decir, aquellas fuerzas contrarias a la voluntad del protagonista. Esto le dará mayor interés a las acciones narradas y a la historia en general.

“Un protagonista y su historia sólo pueden resultar tan intelectualmente fascinantes y emocionalmente atractivos como lo permitan sus fuerzas antagonistas.”, dice Robert McKee (2004) al respecto. A esta clase de fricción que dificulta la concreción de la meta del protagonista se le conoce como “principio del antagonismo“.

En el caso del ejemplo que aquí utilizamos, es fácil imaginar los obstáculos que podrían inmiscuirse en el camino del protagonista. Si la meta es robar un banco, tendrá que enfrentarse a la seguridad del lugar, al pánico de los clientes, a la policía, etc. En la medida en la que estas fuerzas antagónicas sean mayores y mejor planeadas, la historia resultará más fascinante.

Ahora bien, Robert McKee (2004) apunta que el primer paso para crear un buen relato tomando en cuenta el “principio del antagonismo” es “comenzar identificando el valor principal que está en juego en nuestra historia”. Así, en lugar de pensar en una acción concreta como robar un banco, podríamos pensar en la motivación del personaje para cometer este delito. Quizá busca venganza contra el dueño de la institución bancaria, por ejemplo.

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Esto le daría mucha mayor profundidad al conflicto y las fuerzas del antagonismo resultarían más fascinantes. Ahora no sólo tendría que enfrentarse a la seguridad, a los clientes y a la policía; sino también a una cuestión ética, al tormento de la propia búsqueda de la venganza, etc.

“Las «fuerzas del antagonismo» no tienen por qué referirse necesariamente a un antagonista o villano específico. En los géneros adecuados, los archivillanos como Terminator son una delicia, pero por «fuerzas del antagonismo» nos referimos a la suma total de todas las fuerzas que se oponen a la voluntad del personaje y a su deseo.”, puntualiza McKee.

Así, podemos concluir que la meta de un personaje debe ser pensada en términos del valor principal que reside en ésta. A mayor complejidad moral, ética y física del objetivo final del protagonista, mayor complejidad habrá en las fuerzas antagónicas que podamos enfrentar al mismo. El resultado será, inevitablemente, una historia mucho más fascinante.

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