Filmar desde una comunidad indígena

 

Del 4 al 8 de diciembre del 2019, se llevó a cabo la 5ª edición del Festival del Puerto, en Puerto Escondido, Oaxaca. Además de ser un evento en donde el cine se disfruta de una manera incomparable, el Festival también es un encuentro de creadores –guionistas, productores, directores, etc.–, cinéfilos y público en general que desemboca en una experiencia totalmente enriquecedora.

Y es que uno no sólo va a conocer propuestas de cine mexicano que difícilmente llegan a carteleras comerciales; sino que también va a empaparse integralmente de aprendizaje cinematográfico.

Por ejemplo, cuando estuve allí tuve la oportunidad de platicar con Joshua Gil, director de Sanctorum, cinta inaugural del Festival. La película versa entre la violencia ejercida por el narco en la comunidades originarias de cierta región de Oaxaca y la magia que arropa la cosmovisión de estas comunidades.

Justamente, platicamos acerca de su acercamiento a estas zonas y de su relación con los integrantes de dichas comunidades. También me contó un poco acerca del rol que las personas del lugar desempeñaron en la producción de la película y, en general, me habló de la experiencia de grabar en este sitio de Oaxaca.

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No les voy a contar más, mejor les voy a dejar lo que pude rescatar de nuestra conversación para que se den una idea de las implicaciones, los retos y la manera de planear un rodaje desde una comunidad indígena.

Antes de que se me olvide, hace algunos días vi que Sanctorum fue parte de la programación del Berlin Film Festival 2020. Así que, sin duda, en cuanto tengan oportunidad, deben buscarla en internet [Joshua, si estás leyendo esto, no me odies] o verla como puedan, no se van a arrepentir.

¡Nos vemos en la próxima edición del Festival del Puerto!

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