Hayao Miyazaki y su proceso creativo en una miniserie documental

 

Una de las grandes ventajas de la animación es que el único límite para contar una historia es la imaginación, aunque suene cacofónico. No obstante, es común que el contenido de este tipo de cine sea denostado por el público.

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Se piensa que el cine animado es únicamente para niños, que no tiene relevancia artística, y muchos otros prejuicios. La realidad es otra: existen piezas animadas, incluso podría decir que la mayoría de ellas, cuyas características son distintas.

Por ejemplo, el cine de terror animado (me vienen a la mente la serie de cortometrajes de Ted Parmelee, basados en los relatos de Edgar Allan Poe); el par de cintas en stop motion de Wes Anderson, la última de ellas, por cierto, de carácter revolucionario; e incluso las películas de Pixar, que en muchas ocasiones van más allá de entregar una pieza de entretenimiento infantil.

Y el ejemplo más grande para defender a la animación del embate de las críticas que pretenden minimizar su rol en el séptimo arte es el trabajo de Hayao Miyazaki. El japonés no sólo lleva al extremo el recurso de la imaginación, sino que propone personajes e historias con fuertes implicaciones sociales, históricas e ideológicas.

Lo curioso de este caso es que el propio director ha comentado que, efectivamente, hace películas dedicadas especialmente para el público infantil, a excepción de su última producción (El Viento se Levanta). Sin embargo, añade que esto no significa producir filmes vacíos, de contenido desechable.

Los niños son “los herederos de la memoria histórica de las generaciones anteriores”, dice Miyazaki. Por ello busca desarrollar personajes muy jóvenes que se enfrentan a las situaciones más crudas con valentía, prudencia y sabiduría.

Quizá, entonces, el prejuicio que mencionaba al inicio no tiene que ver directamente con el cine animado, sino con la propia infancia. No es que se piense que la animación es para niños, sino que se cree que todo aquello que sea para ellos es de poca relevancia.

Hayao Miyazaki nos muestra lo contrario y la pasión con la que lo hace es destacable. Para conocer más acerca de sus ideas y del proceso creativo que lo llevó a concretar grandes obras, les dejo esta miniserie documental, de 4 capítulos, donde podrán verlo en acción e inspirarse para hacer lo propio. Denle click aquí.

Por: Fernando Valdez

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