Hitchcock y el efecto Kuleshov

 

Para hacer una película se pasa por distintas etapas: desde la escritura del guion hasta la edición final del material grabado y la exhibición de la cinta, por supuesto. Cada una de las etapas relacionadas con la creación de un filme es importante; sin embargo, parece que hay una que adquiere especial relevancia, pues cohesiona el material producido en las demás fases y le da sentido al material que se produce durante el rodaje: El MONTAJE.

El montaje tiene que ver, grosso modo, con ordenar las distintas imágenes de la película para que la narración visual adquiera sentido. Ahora bien, el manejo de estas imágenes no es arbitrario o aleatorio: se necesita poner atención en las implicaciones que tendrá elegir ciertas imágenes, y omitir otras, y buscar la mejor forma de narrar las distintas escenas de la película mediante la superposición de tomas. El montajista, entonces, se convierte en una especie de guionista final de la película.

Ahora bien, cada imagen de una película puede adquirir significados distintos de acuerdo a las demás imágenes que la rodean. Lev Kuleshov, en los años 20, explicó esto mediante un experimento conocido como “el efecto Kuleshov”.

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Grabó en primer plano a un actor con una expresión totalmente neutra y superpuso distintas imágenes a esta misma toma. El actor y un plato de sopa; el actor y una mujer semidesnuda; el actor y un niño en un ataúd. Luego presentó los tres ejemplos a personas distintas. Lo que ocurrió fue lo siguiente: la gente que se enfrentó a la escena del actor mezclada con el plato de sopa estaba segura de que el rostro del personaje reflejaba un hambre terrible; las personas que observaron el segundo ejemplo concluyeron que el actor destilaba una lujuria penetrante; y aquellos que vieron el último ejemplo estaban muy convencidos de que el actor reflejaba una tristeza terrible. Sin embargo, como dije, la expresión del actor era neutra en los tres casos. 

Esto demostró que una imagen adquiere un sentido distinto de acuerdo a las demás imágenes con las cuales convive. Alfred Hitchcock retomó las bases de este experimento y lo explicó usando su propio rostro como ejemplo. Les dejo el resultado abajo para que el concepto desarrollado por Lev Kuleshov quede mucho más claro. 

Hasta aquí mi reporte.

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