Por qué los hombres odiamos Crepúsculo (y al nuevo Pattman)

 

La discusión sigue calientita, como recién salida del horno. Y es que no podía esperarse algo distinto. Los fans de un badass como Batman, el justiciero favorito de muchos, con nada más y nada menos que 80 años de trayectoria contra el crimen; y los defensores de una saga adolescente como Crepúsculo, seguidores fieles de Robert Pattinson, no tendrían posibilidad de convivir en paz en un mismo espacio.

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En realidad sí podrían, pero así es esto de las rivalidades. Lo bueno es que se quedan en lo virtual y no pasan a mayores.

Bueno, hablemos de lo importante: la nueva película de Batman tiene asegurado el protagónico para Robert Pattinson. Una decisión arriesgada sí, por el bombardeo de críticas, pero, a la vez, acertada. ¿Por qué digo esto? Por el trabajo que Pattinson lleva sobre su espalda.

Es cierto que una serie de películas cuyo target son mujeres jóvenes, hará que más de uno pegue el grito en el cielo. El desprestigio de Crepúsculo está ligado, sobre todo, al resentimiento por la existencia de una producción pensada desde siempre para el público femenino.

En realidad, los que criticamos por mucho tiempo la saga ni siquiera la vimos. Lo que nos sacaba de quicio (y sigue exasperando a algunos) es que no fuera una antología diseñada para nosotros: las pieles que se mostraban eran de apuestos hombres jóvenes, la historia apelaba al sentimentalismo desbordado (inexplorable para nosotros (en público)), entre otras cosas.

Así que el resentimiento contra Crepúsculo y contra Pattinson es infundado. No parte de una cuestión cinematográfica sino del desamparo de sentirnos fuera del club de toby femenino. Eso por una parte.

Por la otra, Robert Pattinson, incluso desde el tiempo de la saga juvenil, ya mostraba su capacidad para desarrollarse frente a la cámara. El mismo año que se estrenó la penúltima película de Crepúsculo, se lanzó Water For Elephants (2011), donde compartió set con Christoph Waltz. Hay que poner especial énfasis en “compartió”: muchos aseguraban que serían develadas sus deficiencias ante un actor como Waltz, pero Pattinson estuvo a la altura del reto y entregó una gran interpretación.

Posteriormente, lo vimos transformarse como sólo unos pocos logran hacerlo en The Lost City Of Z (2016). La película no fue bien recibida por la crítica, pero, desde entonces, Pattinson se convirtió en uno de los actores favoritos para interpretar papeles de esos que son tan peculiares que nadie se atreve a tomar.

En adelante, Pattinson estelarizó filmes como Good Time (2017), donde se transformó en un ladrón de bancos; y High Life (2018), una incursión destacada en la ciencia ficción.

El desempeño del británico nunca decepciona. Su capacidad para darle vida a distintos personajes es camaleónica. Un vampiro, un ladrón, un condenado a muerte en el espacio o un superhéroe con aspecto de murciélago; no importa lo que siga, siempre será interesante (no catastrófico, como se piensa) ver lo que Robert Pattinson hará frente a la cámara.

Por: Fernando Valdez

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