¿POR QUÉ NOS GUSTAN LOS ZOMBIES?

Si bien el cine de terror no atraviesa una de sus mejores épocas, lo cierto es que un personaje bastante sólido que a su vez se ha convertido hasta en producto de consumo (como funkos o videojuegos) es el zombie.

Pero ¿qué es lo que provoca esta fascinación por películas de zombies? En primera instancia hay que decir que el ser humano siempre se mostrará interesado por aquello que no conoce, pero a su vez esto es algo que le da miedo, de ahí que nos guste tanto el terror, porque es un género que de alguna manera nos mantiene en expectativa y asombro.

En cuanto a los zombis, según explica Jorge Fernández Gonzalo en su libro “Filosofía zombi”, este personaje representa la falta de otredad y a su vez sirve como metáfora para entender la complejidad de la sociedad.

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Este último punto sin duda es bastante certero. Pienso en  “Los muertos no mueren” (2019) de Jim Jarmush, donde vemos una escena en la que los muertos vivientes caminan sin rumbo y lo único que ven es su celular, entonces aquí podríamos entender que la sociedad actualmente vive en modo zombi: hay muchas cosas que pasamos de largo por estar con la vista fija al celular.

El género del zombie a lo largo del tiempo ha servido como una forma también de concientización sobre la humanidad y sus errores, más allá de ser una identidad sobrenatural. Estas películas, además, muestran el miedo a lo desconocido y también a algunas creencias, como el vudú. Como ejemplo tenemos “White zombie” (Dir. Victor Halperin, 1932), en la que vemos a Béla Lugosi como Legendre, un hechicero vudú que convierte a una mujer en zombi porque ella así se lo pide. Otro ejemplo es “I walked with a zombie” (Dir. Jacques Turneur, 1943), en ella también encontramos encantamientos vudú. Y ocurre en la cinta “La serpiente y el arcoíris” (Dir. Wes Craven, 1988), que nos muestra un ritual vudú y además aborda la idea de quiénes son en realidad los muertos vivientes.

A lo largo de la historia del cine zombi encontramos diversas teorías de por qué surgen, muchos de ellos se basan en algún virus que se expande velozmente por el mundo hasta crear un apocalipsis (como es el caso de Exterminio 1 y 2, y Soy leyenda). Sin embargo, también hubo relación con los nazis y el miedo a las bombas atómicas, como se ve en la película “Creature with the atom brain” (Dir. Edward L. Cahn, 1955). En ella vemos a zombis atómicos creados por científicos nazis. Sin duda alguna, el director más conocido en este subgénero del cine de terror es George A. Romero, quien en 1968 llevó al cine “Night of the living dead”. La cinta de Romero fue producida por él y sus amigos, en realidad no tenían gran financiamiento y seguro jamás se imaginaron el impacto que tendría “La noche de los muertos vivientes” en el cine.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL CINE DE ZOMBIS DE ROMERO?

Cuando George A. Romero nos presenta al ente “ghoul” (los zombis)  le da una esencia a este personaje que incluso  en películas mexicanas de “El Santo” llegamos a ver. Romero nos presenta al zombi como un ente que vuelve a la vida cuya misión ahora es comer cerebros humanos para continuar su camino. En este punto también conocemos una de las formas infalibles para matar zombis: atacarlos directamente a la cabeza.

Esta fórmula se repite en la mayoría de las películas zombies que siguieron a la de Romero. Es como el cine de vampiros, todos sabemos que para terminar con un vampiro la mejor manera es con una estaca o con la luz del sol. De hecho, ahora que llegamos a este punto, en realidad los vampiros también podrían ser zombies, porque igual son muertos vivientes, sólo que mantienen su forma humana intacta y sólo viven de noche, pero a final de cuentas son muertos eternos que aún pueden caminar y andar entre los vivos como si ellos también poseyeran vida. De hecho Romero llegó a decir que su película está basada en la novela “Soy leyenda” de Richard Matheson, pero él no quiso usar vampiros como lo hizo Matheson y optó por los zombis.

Aunque inicialmente él no los concebía como zombies, Romero señaló que lo que buscaba con su película básicamente era mostrar el colapso de la sociedad, y eso mismo hizo con su segunda película, “Dawn of the dead” (1978). En esta entrega vemos que la mayoría de la trama se desarrolla en un centro comercial, donde quienes están vivos se resguardan de los zombies; sin embargo, pese a la tragedia que viven, aún siguen consumiendo.

Recordemos que a finales de los 70 y durante la década de los 80, el consumismo se desató en Estados Unidos, porque fue cuando terminó la recesión estadounidense. Entonces los centros comerciales comenzaron a abarrotarse, todos buscaban gastar y gastar y parecía que hacer compras era un deporte.¿Cuál es la lección? Que el mundo se ha convertido en materialista y que ya no se trata de si necesitas algo, sino más bien de lo que quieres. Y si lo puedes comprar, pues lo compras.

Entonces ¿qué muestra Romero? Un mundo superficial y materialista en el que sin importar que la humanidad esté en decadencia y entre en una terrible catarsis, aún consume sin parar, como si no hubiera un mañana. ¿Qué es el zombi? Sólo un ser que pierde la razón, anda por ahí, sin vida y sin esperanzas, come lo que encuentra, destruye lo que hay en su paso, no razona y no se comunica. ¿Acaso no suena similar al humano actual?

Si analizamos a fondo todas las historias de zombis veremos que todas son una absoluta crítica a la sociedad. Incluso “Zombieland” (Dir. Ruben Fleisher, 2010 y 2019) es una parodia no sólo de las películas de zombis, también de la sociedad. Aquí lo muestran de una manera más irónica y sarcástica, pero continúan mostrando al humano que desperdició sus momentos en vida y que al regresar de la muerte tiene un intento desesperado por tratar de ser quien era o al menos la mitad de lo que fue, pero no lo logra.

Incluso en “Train to busan” (Dir. Yeon Sang-ho, 2016) vemos al protagonista, un hombre ocupado que presta poca o nada de atención a su hija, intentar reivindicarse cuando ve que se acerca su final a manos de los zombies.

Los zombies no son más que una muestra de una humanidad egoísta y carente de alma, un humano que sólo avanza y destruye lo que hay por su paso. Ésa es la analogía que nos dejan muchas de las películas zombies en la historia del cine y por eso es que este tipo de cintas nos gustan, porque nos identificamos plenamente con ellas.

Por Dany Boo

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