10 Guionistas mexicanas que debes conocer

10 Guionistas mexicanas que debes conocer

Hablar de las mujeres en el cine es un tema que sin duda lleva al debate y a la reflexión. ¿Qué pasa con la poca participación femenina en el quehacer cinematográfico? Bueno, antes que comience esta enardecida discusión en redes y dejando de lado las causas y consecuencias de este fenómeno; recorramos un pequeño listado de guionistas mexicanas que en años recientes han puesto en alto nuestro país y la labor desde el escritorio.

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¿Por qué hablar particularmente de guionistas? Este artículo también tiene como objetivo resaltar la importancia del guion como la génesis de las historias.

Aquel mágico momento en que una idea brota, revolotea en la mente y es insistente cual mosquito. Acribilla el teclado, a veces sin encontrar las palabras justas, con trozos que parecen que no se unen o con apenas esbozos. Esa batalla donde se es la heroína y la villana, la creadora y asesina.

Desde la hoja en blanco se suscita la gran pantalla, el poder de todos los actos y el conjunto de emociones. El guion es el amigo invisible de los grandes personajes y debe ser reconocido. Es por eso que quienes a continuación se mencionan muestran el camino que se ha recorrido en los últimos años y el cómo las mujeres en el cine es un tema que apenas despunta.

  1. Lucía Carreras: Guionista, directora y productora. Reconocida por su trabajo en Tamara y la Catarina (2016), así como co-guionista en las multipremiadas cintas: Año bisiesto (2010) y La Jaula de Oro (2013).

  1. Claudia Sainte-Luce: Directora, guionista y actriz que obtuvo los reflectores gracias a la extraordinaria película Los Insólitos Peces Gato (2013) y más adelante con el filme La caja vacía (2016).

  1. Carolina Rivera: De las grandes películas que levantaron el cine mexicano entre los años noventa e inicios del dos mil, destaca el trabajo de Carolina, tales como Cilantro y Perejil (1996), Todo el poder (2000), Atlético San Pancho (2001) y su reciente incursión en las series de televisión con el fenómeno nacional: Luis Miguel: La serie (2018)

  1. Issa López: Guionista y directora que bien destaca por su prolífica participación en el universo cinematográfico mexicano. De entre su larga lista, se encuentran Casi Divas (2008), 600 millas (2015), Vuelven (2017) y La boda de Valentina (2018). Un repertorio que sin duda abarca múltiples géneros, públicos y mucha aceptación.

  1. Itzel Lara: Entre las promesas del guionismo mexicano se encuentra Itzel, con su ya exitosa película Distancias cortas (2015). Además se destaca con su participación en las series El secreto de Selena (2018), El César (2017), entre otras.

  1. Nadia González Dávila: En los últimos años México se ha impuesto en el ámbito de la animación, que si bien, aún falta mucho por aprender, es importante resaltar el trabajo guionístico de Nadia González en la película La increíble historia del niño piedra (2015).  El público infantil necesita escritoras, así que no le perdamos la pista

  1. María Reneé Prudencio: Guionista y actriz que en el año 2017 mostró su talento como co-escritora en la película Los Adioses, cinta dirigida por la también reconocida directora Natalia Beristain. Un historia hecha por mujeres que recorre los momentos de vida de otra inigualable artista: Rosario Castellanos. Entre los demás trabajos que llevan la autoría de María Reneé son: Quemar las naves (2007) y Tercera llamada (2013)

  1. Catalina Aguilar: No es de sorprenderse que en esta lista figure Carolina, hija de los reconocidos escritores Ángeles Mastretta y Héctor Aguilar Camín. La directora y escritora se encuentra detrás de las historias de Todos queremos a alguien (2017), Las horas contigo (2015) y la serie Diablo Guardián (2018), por mencionar algunas.

  1. Sabina Berman: No podía cerrarse esta lista sin antes mencionar el trabajo de la dramaturga y escritora Sabina. Una de las grandiosas películas que recordamos de los años noventas, es Entre Pancho Villa y una mujer desnuda (1996). Sin dejar de trabajar, en el año 2016 también destacaría por el filme Macho.

  1. Paula Markovitch: Aunque si bien esta lista refiere exclusivamente a guionistas mexicanas, Paula, nacida en Argentina, ha trabajado en nuestro país por muchos años, no solo como escritora, sino como directora, productora e incluso docente; llevando el oficio cinematográfico nacional muy alto. Entre sus obras podemos mencionar: Elisa antes del fin del mundo (1997) y Temporada de Patos (2004).

Es probable que consideren que faltan algunos nombres en esta lista. Pero no hagamos lío y una vez leído este artículo, compártanos aquellas que crean debieron estar aquí. Por otro lado, muchos de estos nombres no se dedican exclusivamente a la escritura, pues no es novedad que en México se dé por abarcar la mayor parte de oficios y este es un claro ejemplo.

Como sea, aquí hay talento y es importante reconocerlo así como darle seguimiento.

Por: Laura Navarrete 

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Nuevas tecnologías para contar historias

Nuevas tecnologías para contar historias

¿Te gusta correr?

Sé que esta pregunta no tiene nada que ver con lo que viniste a leer. Después de todo esta sección se llama “El Rincón del Guionista”. Pero quiero que consideres esta pregunta seriamente. ¿Cómo se podría lograr que las personas a las que no les gusta correr se decidan a hacerlo? Les podrías decir que correr limpia las arterias y los pulmones, que despeja la mente y aclara las ideas, que incrementa las defensas y muchas cosas más. Pero esto no parece suficiente.

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Ahora, dejemos un poco de lado esa intrigante pregunta y viajemos al pasado. En el año 2009 un periodista llamado Rob Walker se puso la tarea de investigar si era cierto que el StoryTelling era realmente la más poderosa herramienta de todas. Así que fue a su computadora y compró 200 objetos en Ebay.

Luego invitó a más de 200 escritores a que narraran historias cortas para poner en la descripción de los objetos y los volvió a vender. ¿Ustedes creen que esto hizo la diferencia? Los objetos que costaban 1.25 dólares en promedio, recaudaron 8,000 dólares en total. (Por cierto, si quieren leer las pequeñas historias de los objetos lo pueden hacer AQUÍ)

Volvamos a la pregunta inicial. ¿Creen que la magia de las historias también tenga poder sobre las personas anti-ejercicio? Y la respuesta se compone de dos palabras: Zombies, Run! Tomas tu celular, te pones los audífonos y ya no sólo estás corriendo por hacer ejercicio, estás corriendo para escapar de una horda hambrienta de zombies y encontrar refugio.

En tu primera misión te salvas por muy poco de un accidente de helicóptero. Estás vivo, pero no por mucho si te quedas en el mismo lugar esperando a ser devorado. A través de un radio que llevas contigo logras ponerte en contacto con un poblado cercano, quienes, para dejarte ingresar, te piden que pruebes tu valía al reunir suministros.

Si nos ponemos a pensar, esto no es más que varias voces que te dicen cosas mientras corres, pero lo que hace la diferencia es el gran trabajo de los actores, de los diseñadores sonoros, de los programadores, pero sobre todo la maestría y el ingenio de los guionistas.

Ahora existe toda una comunidad alrededor de este concepto, un juego de mesa y grandes eventos alrededor de todo el mundo que reúnen a grandes grupos para demostrar sus habilidades de supervivencia.

Todo esto fue logrado con una excelente narración que logra hacerte empatizar con los personajes de la población y en realidad logra engañarte para que no recuerdes que sólo estás haciendo ejercicio, hasta que ya es demasiado tarde.

Todas estas tecnologías nos están abriendo un panorama increíble a nosotros los narradores, escritores, storytellers y demás. Un horizonte lleno de oportunidades por explorar. Sólo hace falta creer en el increíble poder que tenemos entre manos.

Me gustaría terminar con las últimas palabras de Raph Koster en su introducción al libro de Game Thinking: “¿Qué harías diferente, para hacer una verdadera diferencia?”

Por: David Ricardo Vázquez García

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Las peripecias de un guionista novato

Las peripecias de un guionista novato

Hace mucho, mucho tiempo en una alcaldía muy lejana… me decidí a ser escritor, había pasado mi existencia en trabajos de poca monta que apenas me daban para vivir, morir de hambre no era un pretexto. Sin embargo, siempre he sido heterodoxo, es decir, soy la clase de sujeto que depende mucho del azar para lograr sus metas.

Y digamos que si la vida fuera un juego de dados mis tiradas no serían espectaculares.

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Al principio soñé con estudiar cine, por desgracia los costos no estaban a mi alcance. Al final entré a una universidad que ofrecía la extraña e innovadora carrera de creación literaria. Por fin estaba en mi elemento y una de las materias que más me interesó fue la de guion, aprendí un poco sobre guion cinematográfico e incluso un poco de guion radiofónico.

La vida transcurrió sin más. Así que una licenciatura concluida, una tesis pendiente y una búsqueda de empleo más adelante… Ocurrió mi primera buena tirada.

Cabe aclarar que cumplo con el cliché de escritor introvertido, de esos que salen muy poco. Así que un día raro, en una tarde rara, decidí ir a la fiesta de cumpleaños de una gran amiga, llegué temprano, aunque eso no fue malo, el otro invitado que estaba ahí era un productor de televisión.

Platiqué un poco con él y por alguna razón me tomó confianza. Al parecer le agradó conocer a una especie de escritor, por eso me pidió unas cosas llamadas storylines (en ese tiempo no sabía bien a bien que era eso), él me dio la idea básica para escribirlos.  Semanas después, yo acostumbrado a que pidieran muchas hojas repletas de texto, me sentí extraño al entregar solo dos cuartillas, así que todo quedó ahí.

Todo quedó en pausa.

Pasaron los meses, me había olvidado de esa experiencia en el mundo audiovisual, hasta que un contador me llamó para ¿pagarme?

Por supuesto, recibí con gusto la noticia.  Había aprendido una lección importante: la paciencia en el mundo de la escritura es indispensable.

No sabía si mis storylines se desarrollarían, hasta el día de hoy sigo con la duda, pero quería saber más de ese mundo, saber si alguien como yo podría ser guionista y había dado el primer paso. La primera tirada había sido buena, sin embargo comencé a instruirme con manuales y cursos para mejorar.

Tal vez tendría otra oportunidad, quizá mi suerte podría cambiar, además se volvió una necesidad ser guionista, esa inquietud no me dejaba en paz, era extraño, era un cosquilleo incapaz de detenerse.

Por supuesto, después de varios tropiezos, la primera gran oportunidad llegó… Aunque eso es material para otra historia.

Por: José C. Sánchez

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Cómo escribir una buena historia y no morir en el intento

Cómo escribir una buena historia y no morir en el intento

Yo tengo un método interesante para escribir historias, todo empieza divagando mientras estoy en el baño, ya sea cagando o bañándome, de un pensamiento llego a otro y cuando menos me doy cuenta estoy creando una historia a partir de una pendejada que se me había ocurrido.

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¿Qué es lo que hace que tu historia sobresalga de todas? La respuesta es simple: debes tener un buen desarrollo del personaje con un final que deje satisfecho a tu público, eso está sobrentendido, así que te compartiré un par de recursos que utilizo para lograr ese objetivo.

  • Iniciar con una historia que ya ha comenzado:

Ej: Iniciamos una historia con nuestro personaje caminando por las ciudades ya destruidas. ¿Qué es lo que estamos diciendo? Bueno, al parecer hubo una guerra o algo parecido que destruyó el lugar; con esto estamos dando entrada a lo que sería nuestra historia y el espectador se quedará todo pendejo esperando a ver qué es lo que sucedió con el lugar, si le añadimos una voz en off, por ejemplo, vamos añadiendo suspenso.

Una vez que iniciamos la idea necesitamos añadirle problemas al personaje, el antagonista entra en acción, haciendo la vida imposible, es quién le hace contraste a nuestro personaje principal.

¿Cómo podemos hacer que la gente se enamore de los personajes? Es algo que siempre pienso mientras escribo un guion, y les comparto una solución que a mí me funciona:

  • Mata a un personaje entrañable

Digamos que nuestro “héroe” es un chico que está buscando a su hermana entre los restos de una ciudad destruida y se encuentra a un anciano que lo acompaña a lo largo de su travesía, le enseña cómo sobrevivir en ese mundo, y es el que le mantiene con esperanza, este es el personaje secundario que tomará de la mano al público hasta el momento en el que decidas matarlo.

Esto es una regla que uso en mis historias; crear a un personaje del cual la gente se terminará enamorando por que es muy querido, sabio, y que sabe cómo manejarse dentro de este mundo, hasta que llega a su fin, esto sirve para hacer una catarsis en el personaje principal, le ayuda a quitar sus miedos y tener una razón más para llegar a ese punto donde no hay vuelta atrás.

Me gusta pensar que cada historia creará algún tipo de sentimiento en el público, por eso es muy importante saber cómo tratar la idea y no tropezar a mitad de camino. Siento que cuando llevas todo a un ritmo sencillo, sin complicaciones, terminas haciendo una historia muy insípida, debe haber más problemas que soluciones.

  • La peor historia es la que no se escribe. 

¡Escribe esa maldita historia que llevas meses pensando escribir! No importa si termina siendo una gran mierda, lo importante es que la escribiste, desarrolla a tus personajes con miedos y fortalezas, haz que la gente se enamore de ellos y MÁTALOS o déjalos moribundos, crea un vínculo entre los personajes y POR FAVOR no hagas historias inconclusas pensando en segunda parte.

¿Cuál es tu técnica para escribir historias? ¡Te leemos en los comentarios!.

Por: Blake Zúñiga

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El poder de las historias

El poder de las historias

“Al reducirse nuestra fe en las ideologías tradicionales -la filosofía, las ciencias, la religión… -, nos dirigimos hacia la fuente en la que todavía creemos: el arte de contar historias”

-Robert McKee

Era agosto del 2015 cuando empezó el curso de guionismo, impartido por el profesor Everest Landa, en Graco Training Lab. Y esa primera clase, fue una de las mejores que he tenido en mi vida. No solamente por el adiestramiento sobre el oficio del guion, el cual también fue magnifico. Si no por la gran enseñanza de que, queramos o no, nuestras historias esconden un mensaje.

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Hasta ese entonces creía que lo que me apasionaba, a lo que quería dedicarle toda mi vida, era simplemente un mero entretenimiento. Un escape de la vida. Y fueron enseñanzas como esa, y frases como la que estoy citando al principio, las que me hicieron entender que es todo lo contrario. Nada te adentra más en la vida, nada te mantiene más despierto, que una buena historia bien narrada.

Seguro te ha pasado que saliendo de una película te sientes más motivado, indestructible, con ganas de comerte al mundo a bocados. O sales meditabundo, más agradecido con la vida, con ganas de abrazar a tantos extraños como puedas. Tal vez un programa de tu infancia fue el desencadenante para que quisieras dedicarte a la escritura. Tal vez una historia que escuchaste hoy, en la radio, te disuadió de tomar alguna decisión.

10 años atrás, Scott Harrison se propuso dedicar su vida entera a resolver la crisis del agua. Desde ese entonces, 1.18 millones de personas que antes no contaban con agua potable, ahora la tienen. ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo logró que las personas que normalmente desconfían de las caridades se interesaran por esta causa? Ustedes lo adivinaron, con el poder de las historias.

El mensaje era el mismo: “dona para que podamos ayudar a personas con necesidad”. Un mensaje poderoso por sí mismo, pero la manera que él escogió para codificarlo fue lo que le dio esta presencia ante la sociedad. Le mostró al mundo el rostro de personas específicas a las que tenía el poder de ayudar, le habló acerca de sus vidas, de sus sueños y de sus esperanzas. Nos contó su historia. Podemos no creer en estadística, en cifras y datos. 663 millones de personas sin agua potable no nos dice nada. Pero aún creemos en las historias.

Tal vez no vayamos a resolver la crisis del agua, quizá ni siquiera vayamos a codificar algún mensaje de indiscutible trascendencia social, pero lo que si debemos de tener por seguro es que nuestro trabajo no es insignificante, y si lo hacemos de corazón, ayudará a más de uno a encontrarse entre esta mezcolanza de sentimientos humanos. 

Cito al pintor francés Georges Braque: “Así como el jarrón da forma al vacío, el sonido da forma al silencio” Y lo completo diciendo: y las historias, a la realidad.

Por: David Ricardo Vázquez García

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