El primer largometraje en la Historia del cine ha sido restaurado

por Filmadores

El primer largometraje en la Historia del cine ha sido restaurado

La primera función de cine en la Historia de la humanidad tuvo lugar en el Grand Café del Boulevard de los Capuchinos en 1895. Esto quiere decir que, muy pronto, el séptimo arte estará de fiesta por sus 125 años.

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Por supuesto, esa mítica función en la que se realizó la develación publica del cinematógrafo de los Lumiere no mostró el contenido cinematográfico tal como hoy lo conocemos. En realidad, se proyectaron secuencias breves, que no superaban el minuto de duración, que no tenían una estructura narrativa.

 

Y es que no era necesario: el simple hecho de mostrar imágenes en movimiento era ya un avance tecnológico capaz de dejar atónito a cualquier espectador. Una de las secuencias más famosas es aquella en donde se observa la llegada del tren. Cuenta la leyenda que los espectadores saltaron de sus asientos cuando el vehículo se aproximaba hacia la cámara.

Una experiencia similar al cine en 4D, ¿no? Seguramente no hay punto de comparación, aquello debió ser mucho más impresionante, pero es la referencia más cercana a nuestro tiempo.

Posteriormente, llegó el primer cortometraje de ficción: La Fée Aux Choux (1986). Su directora, Alice Guy Blaché, cambió el retrato de escenas cotidianas y reales –las secuencias documentales antes mencionadas– por las historias surgidas de la imaginación. A partir de entonces, se forjó un nuevo camino para el séptimo arte.

Los cineastas de todo el mundo notaron el potencial de las imágenes en movimiento para contar historias de cualquier índole y, así, nació el tipo de cine que hoy conocemos.

Fue en 1906 cuando se estrenó el primer largometraje de ficción de todos los tiempos. Se trata de The Story of the Kelly Gang, un relato basado en la vida de Ned Kelly y su pandilla, un grupo de forajidos –o bushrangers– que se volvieron famosos por sus crímenes durante la segunda mitad del siglo XIX en Australia.

El artífice de esta obra –tanto del guion como de la dirección de la cinta– fue Charles Tait, quien logró llevar a cabo un largometraje de poco más de una hora e inscribió su nombre en los annales de la Historia del Cine.

Por desgracia, sólo se logró conservar algunos fragmentos de la cinta, que hoy permanecen resguardados en el National Film and Sound Archive de Australia. Sin embargo, el propio Archivo restauró dichos fragmentos y los unió para formar una estructura narrativa que se apegara a la película original.

Les dejo el resultado aquí abajo. Sin duda es un gran testimonio histórico que sirve como herramienta para comprender mejor los inicios del cine y sus derivaciones hasta la industria contemporánea.

Por: Fernando Valdez

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