Hildur Guðnadóttir, la mujer detrás de la música de Joker

Hildur Guðnadóttir, la mujer detrás de la música de Joker

 

El cine se vale de imágenes y sonidos para producir un abanico de emociones en los espectadores. En muchas ocasiones, se comete el error de darle mayor peso al cuidado de lo visual y utilizar el sonido como mero accesorio intensificador de la propia imagen.

Este descuido de lo sonoro no es recomendable. Debería tener el mismo nivel de planeación que cualquier otro aspecto de una película. Cuando hablo de “lo sonoro”, me refiero tanto a los sonidos (y silencios) ambientales, como a la música de una producción.

Te puede interesar: ¿Qué hace un diseñador sonoro?, por Samuel Larson

Cuando hay un balance entre lo visual y lo sonoro, se potencia el sentido de cada escena y se logra cautivar al receptor. Un ejemplo claro de esto es la cinta más exitosa de los últimos meses: Joker.

Además del cuidadoso manejo de la fotografía y los dotes histriónicos de Joaquin Phoenix, la música adquirió un rol central en cada momento de la cinta.

Es común que, al recordar las escenas de una película, vengan un montón de imágenes a la memoria. Sin embargo, un filme como Joker va más allá de eso. Uno termina por guardar en la mente tanto las imágenes como la música, y nada lograría hacernos recordar cada elemento por separado… Y si esto ocurriera, las escenas incluso perderían la mayúscula emotividad de la que están permeadas.

Ésta es una de las razones por las cuales Joker tuvo tan buen recibimiento (a pesar de una minoría de detractores). Por la carga audiovisual, más que por el argumento de la obra.

Todd Phillips, por supuesto, fue el principal orquestador; sin embargo, detrás de la música de Joker hay una mujer que no ha tenido el reconocimiento que merece por el éxito de la película.

Se trata de Hildur Guðnadóttir, chelista islandesa que compuso el soundtrack original de la cinta. Sí, su instrumento se escucha detrás de la mítica escena de la danza catártica que Artur Fleck realiza en el baño, después de asesinar a los tres jóvenes en el metro; en el momento en el que el Guasón se prepara detrás del telón del show de Murray (Robert de Niro); y, en general, en toda la película.

Hildur Guðnadóttir es la responsable de endulzarnos el oído y erizarnos la piel en la película. Una mujer que, sin duda, pasará a la historia del cine tanto por la composición de la música de Joker, como por su performance en cintas como Arrival y The Revenant. Y además, es un hecho que seguiremos disfrutando de su talento en todos los trabajos que están por venir.

Hasta aquí mi reporte.

Sígueme en Twitter: Fernando Valdez

Síguenos en: @Filmadores


ROMA: El poema audiovisual de Cuarón

ROMA: El poema audiovisual de Cuarón

El día de hoy llega a nuestras pantallas una de las películas más comentadas del año que está por finalizar, no sólo por sus méritos técnicos y artísticos, todo empezó desde su caótico rodaje en la Ciudad de México y terminó con las discordias entre Netflix y Cinépolis por su exhibición. "ROMA" se ha posicionado como una de esas películas que TIENES que ver o te quedas fuera de la conversación.

Te puede interesar:  VIDEO: El consejo que todos los productores de cine primerizos deben escuchar

El día de hoy vamos a dejar las controversias a un lado, también omitiremos la crítica temática a la que ha sido expuesta la película, hoy vamos a hablar de los elementos audiovisuales del film, para ello, nuestro amigo Julián Baquero Galofre nos preparó un análisis después de ver la cinta en pantalla grande.

Aquí sus comentarios:

Partiendo de la simple premisa de una niñera/empleada del servicio trabajando para la madre de cuatro niños mientras su padre no está, ROMA resulta ser todo menos una visión simple de la vida.

En bandeja de plata se nos entrega una historia proveniente de la cultura mexicana y las vivencias de la infancia de Alfonso Cuarón, pero que logra captar un lenguaje universal más amplio capaz de conmover a audiencias que no hablen español o que sean ajenas a la cultura latina vista en el filme, todo esto presentado un lenguaje poético.

La poesía de ROMA no viene de los pomposos versos, ni de la construcción melancólica de la vida, ni siquiera de las largas palabras de amor que encontramos en los poemas más pegajosos.

La poesía en esta película se ve con el delicado uso de la cámara, su posicionamiento perfecto con angulaciones que hablan por sí solas, que más que una proeza técnica, es una proeza artística que logra comunicarse por medio de planos largos y bien ejecutados que nos indican que esta historia fluye con clama, como la vida misma.

De esa misma forma la composición de cada escena esta pulida como un cuadro de un pintor dominado por el poder estético, escena tras escena podemos ver que Cuarón domina a la perfección sets inmensamente grandes, con una cantidad descomunal de extras, con el mismo rigor y dedicación con el que evalúa una toma de un pequeño cuarto.

Cada espacio que se encuentra en la película ayuda a comunicarnos más y más información acerca de los personajes, sus gustos y afinidades, que poco a poco ayudan a llevarnos más y más adentro en esta historia.

Durante la experiencia de ver la película, pude notar que el diseño de sonido estuvo hecho de tal forma que en todo momento escucháramos los miles de micro diálogos que se llevan dentro de estos espacios, conversaciones ajenas con las que Cleo (Yalitza Aparicio) se topa, tanto en el hogar donde trabaja y reside como en las pobladas calles de Ciudad de México que poco a poco se tintan en humos de revolución.

De ahí viene mucha de la magia de esta película, de poder vivir más que solo la historia de nuestra protagonista y ser parte de la experiencia colectiva de ser un ciudadano más del Distrito Federal en los años setentas.

Por último, vale la pena señalar que no debemos ser engañados por el nombre de Netflix detrás de la película, pues no es una experiencia que hemos de vivir en una pantalla de un televisor, computador o celular, la escala de ROMA casi que ordena que sea vista en un teatro, tanto por las imágenes como por el sonido que trae una sala.

Si bien el título de la película hace referencia al barrio de Ciudad de México, la escala y belleza de esta obra del director de Gravedad (Gravity), es comparable a la belleza delicada de la Roma del renacimiento.

Por: @baquerogalofre

¿Qué otros aspectos resaltarías de la película? ¡Te leemos en los comentarios!

Síguenos en: @Filmadores