Consejos para nuevos escritores, por Alan Moore

Consejos para nuevos escritores, por Alan Moore

 

Dedicarse al arte, en general, y a la escritura, en particular, es un acto de valentía. Es muy difícil vivir del arte en un sistema cuyos valores están enfocados en la sobreproducción de bienes materiales. En este sentido, escribir es un vehículo cargado de rebeldía. Los mundos, las historias y los personajes que surgen de la pluma no pertenecen al terreno material, sino al plano de las ideas. Por ello, la escritura juega un papel esencial en la sociedad actual, pues representa un discurso que no se supedita a los valores acartonados que jerarquizan los bienes tangibles por encima de las relaciones humanas, del arte, de los sueños, etc.

Por otro lado, como en todo, existen ciertas contradicciones. Para dedicar la vida al arte es necesario generar los recursos indispensables tanto para vivir como para continuar con la práctica de la disciplina que fuere. Precisamente de este tema habla Alan Moore en la siguiente entrevista. El creador de Watchmen y de V de Venganza realiza una reflexión acerca de las implicaciones de las palabras, de la práctica de la escritura, de las contradicciones de la misma y de cómo debe enfrentarse un escritor a su labor como creador.

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Es un testimonio imperdible para todo apasionado de la escritura y del arte en conjunto. Quizá no encuentres la fórmula del éxito en las palabras de Alan Moore, pero sí que encontrarás la inspiración y el impulso necesarios para seguir tus sueños en el terreno artístico.

¡Sigue escribiendo, sigue filmando, sigue haciendo lo que te apasiona y hallarás la felicidad! Nos leemos pronto.

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Cómo crear a un superhéroe en 3 pasos, por Stan Lee

Cómo crear a un superhéroe en 3 pasos, por Stan Lee

 

 

Toda buena historia debe tener a un personaje central. Éste, a su vez, debe tener una meta que alcanzar. Ambos elementos, el personaje central y su objetivo, son esenciales para comenzar a escribir un relato. Una vez que uno tiene bien claro lo anterior, puede empezar a planear los obstáculos que el personaje enfrentará para llegar a la meta que se ha planteado.

Pues bien, comencemos con lo primero: la creación de un personaje. Para ello, me tomaré la licencia de recurrir a uno de los creadores más geniales que el mundo ha engendrado: Stan Lee. El genio creativo de Marvel Comics fue el responsable de personajes como Hulk, Iron Man, Capitán América, los X-Men y Spider-Man, entre otros.

Es precisamente el caso del superhéroe arácnido el que más llama la atención. Stan Lee ha narrado en repetidas ocasiones cómo fue que le dio vida a este personaje y cuáles fueron los elementos que tomó en cuenta para darle forma a sus fantásticas características.

Entonces, aquí revisaré los 4 pasos que, según Stan Lee, se requieren para crear a un superhéroe como Spider-Man.

 

 

1. Pensar en un superpoder

Parece una obviedad, pero no lo es. Un superpoder no es sólo una característica física esencial de un superhéroe; sino también un componente que aporta mucho a la creación global de su historia. Definir el superpoder que le darás te ayuda a pensar, por ejemplo, en cómo lo obtuvo –y esto te lleva a crear el background del personaje–; en qué tipo de metas podría tener de acuerdo con sus cualidades sobrehumanas; etc.

Además, precisar el tipo de superpoder de tu personaje contribuirá a encontrar el nombre perfecto para el mismo.

 

 

2. Darle problemas personales

Más allá de las propias condiciones extraordinarias de un superhéroe, que ya de por sí representan un conflicto, es necesario darle cierta complejidad al personaje. Ya tienes definido su superpoder y esto te ayudará a generar sus características físicas; ahora toca desarrollar sus rasgos psicológicos.

Piensa en los problemas personales de tu personaje y esto desencadenará en la precisión de asuntos como su carácter, su manera de enfrentarse a la realidad, sus actitudes, sus miedos, sus inseguridades, sus manías y muchos otros elementos que sirven para crear su historia

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3. Confia en tu idea

Tu personaje está casi listo, tanto física como psicológicamente, lo que sigue es definir una meta que quiera alcanzar y meterlo de lleno en un relato que lo lleve a enfrentarse con los aspectos que has definido anteriormente y con el mundo que lo rodea.

En este sentido, Stan Lee es claro. Confía en tu personaje, confía en tu historia, confía en tus ideas. "Si tienes una idea que realmente te parece buena, no dejes que ningún idiota te convenza de dejarla".

 

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De hacer cortos sin dinero a estar en pre producción para mi primera película

De hacer cortos sin dinero a estar en pre producción para mi primera película

 

 

Hace unos días me llegó un mensaje preguntándome “¿cómo le había hecho para tener a los actores y la mitad de la producción lista sin aún haber terminado el guión? Así no se hacen las cosas, cabrón”. Mis actores están más que entusiasmados por iniciar el rodaje. Ojo, no estoy diciendo que haremos una película sin guion, al contrario, nos estamos tardando porque como una vez me dijo un guionista el cual le tengo muchísimo respeto: “Debes hacerlo anti-balas, que la gente no pueda cuestionar las acciones porque estará justificado”. Y vaya que esa frase ha retumbado.

Te contaré una historia sobre mi vida y cómo fue que llegué a este punto. Así que ve por tu café, un té o una chela, ponte cómod@ que se va a poner sabrosa la lectura. ¿List@?

Todo inicia cuando terminé la universidad. Como todo universitario pendejo, ya me quería comer el mundo. Recuerdo muy bien que puse un estado buscando actores y actrices, el cual fue ignorado porque pues, ¿quién chingados era yo, no? Que por cierto, hace poco releí el guion y es una basura.

Pero ese mismo mes pasó una tragedia: mi abuela materna muere y todo se fue a la mierda (créeme que escribir esto me apachurra el corazón) y pues ese cortometraje que habíamos planeado un amigo y yo lo terminé botando, no quería saber absolutamente nada de nada.

Hasta que una noche decidí escribir lo que sentía. Todo ese peso que cargaba sobre mis hombros lo terminé plasmando y drenando en una especie de poema/historia sobre un hombre que no podía salir de ese circulo vicioso, ese bucle de depresión y melancolía y, así, fue como escribí “Esperando una Eternidad”, un cortometraje sencillo, con una producción MUY básica, salvo por el personaje principal que quedó increíble –aún tengo el títere de plastilina en casa de mis papás–.

Ganó premios, pero al final de cuentas, lo único que me importa de ese cortometraje fue que lo hice en memoria de mi abuelita, y sé que ella hubiera estado orgullosa de mí.Ahora vamos a algo más divertido, porque ya se bajó el ánimo con este párrafo, lo siento. Por ahí del 2016, tuve la suerte de ser invitado como director para un equipo que formó un amigo en el 48 horas film fest aquí en CDMX. El rally donde hacen un cortometraje en un fin de semana: desde escribirlo y grabarlo, hasta editarlo y entregarlo. Es una experiencia chingona, no te voy a mentir. Conocí personas muy chidas en la fila. El equipo con el que trabajé, increíble. Aún conservo varios amigos con los que hablo a menudo. La verdad fue una experiencia muy chida.

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Mientras estaba en Chilangolandia, me fui con un primo a quien le tengo un inmenso cariño y respeto, él es músico de profesión, lo puedes ver en fonditas tocando o hasta en el metro, pero no es el típico vagonero que anda con su ruidero, es un músico estudiado que disfruta lo que hace: al grado que armó su propio estudio en su departamento.

Mientras estábamos en la calle, amenizando la comida de las personas, decidí grabarlo con mi celular –este dato es importante porque muchas personas no quieren siquiera iniciar con su cortometraje porque no tienen una pinche cámara profesional– y así surgió un pequeño proyecto llamado “Who is?”. Eran micro-documentales sobre personas interesantes que hablaban un poco de ellos y de lo que hacen; todo en menos de 1 minuto. Y al volver a mi ciudad y replantear mi vida, llegué a la conclusión de que quería dedicarme de lleno a hacer cine y este tipo de producciones.

En el 2017, me pasaron a editor de dos páginas bastante grandes llamadas “Tras la cámara” y “Soy Cineasta”. Yo solía hacer live-streams ahí: ayudando y dando consejos –obviamente desde mi punto de vista y hasta lo que alcanzaba a apoyar con mi conocimiento porque ¿quién chingados soy yo?–. La verdad, sólo soy un vato al que le gusta escribir historias; la verdad es que hablo muchísimo y a veces tiendo a darle vueltas a la misma cosa; pero he logrado enfocarme en el punto al que voy… y ya estoy divagando.

Lo que quería decir con todo esto es que gracias a esas páginas, logré darme un pequeño impulso. Me puse como meta de corto plazo hacer un documental. El tema era interesante. Una amiga había logrado salir de Chicago para seguir su sueño como músico, logró entrar a una agrupación de puras mujeres y pues la verdad es que, desde que inicié con mi proyecto de “Who is?”, quería intentar hacer un documental sobre su historia.

¡Venga! todo planeado: Visa aprobada, junté un dinero, amigos me apoyaron con una fondeadora, todo listo, ¡FUGA! Al llegar, la realidad me golpeó bastante cabrón Para empezar no podía estar grabando en el ensayo, MUCHO menos en donde tocan. Logré grabar una que otra cosa, pero nunca pude formalizar el “documental” y a la fecha es de los proyectos que más me duele haber encajonado –pero no olvidado–.

Ese mismo año, al volver a Torreón, inicié, con un Crew pequeño, un proyecto llamado “Una Semana Un Metraje”. Y aquí, amig@s mí@s, es donde se pone divertido. Un cortometraje a la semana: no tenia presupuesto, pero nos las ingeniábamos para lograr sacar el cortometraje. Hubo unos divertidos, hubo unos muy buenos y hubo unos que de plano sí terminaron siendo MUY malos. Mi favorito es uno donde un muy querido amigo mío juega a la ruleta rusa.

Después de haber hecho todos estos cortometrajes, tuve la fortuna de irme a trabajar un tiempo a España, pero esa historia no me gusta contarla, sólo puedo decir que aprendí muchas cosas y volví a México, a Torreón, con una sola cosa en mente: hacer una película antes de cumplir 30 años (Spóiler alert, no lo logré).

Pasaron unos meses y traía una depresión bastante culera. Me repetía a mí mismo: esta ciudad sólo me está ciclando. Y tomé una de las decisiones mas importantes de mi vida: mudarme a CDMX. Le dije a un amigo mi plan y sí, él quería intentarlo también. Ya era un hecho, en enero 2019 nos lanzábamos a la aventura.

Llegamos y un amigo nos dio alojamiento por 4 días en un cuarto donde guardaba todas sus cosas. Yo había conseguido trabajo y necesitaba buscar un departamento o un cuarto lo más pronto posible.Conseguimos un cuarto que tenía un baño propio. Nos quedamos ahí durante un mes y medio –cabe mencionar que la casera se clavó la mitad del depósito–. Luego nos mudamos al sur, por Televisa, donde conseguí un trabajo de noche. Ahora trabajaba en la mañana y en la noche. Esto me causaba un poco de estrés mental, pero al menos logramos conseguir un departamento decente.Pasaron unos meses y mi vida se había vuelto monótona, pero había desempolvado una historia. Estuvimos trabajando en ella –quien ahora es la guionista del proyecto del que les hablaré y yo–. Tiene por título: “Persiguiendo El Amanecer”. Es mi opera prima.

Una historia que he estado escribiendo desde que falleció mi abuela y mi tío, un tiempo después. No dejaba de pensar en eso y, al escribir esta historia (hace 6 años), fui metiendo elementos y detalles relacionados con ellos. Los personajes tienen una personalidad que los terminas queriendo muchísimo.

Pasaron unos meses y sabía que necesitaba orientación para poder sacar este proyecto adelante. Hablé con todos mis amigos que habían trabajado en algún guion que terminó en la pantalla grande, amigos guionistas, personas que trabajan en el medio y recordé que había un director que hizo una película tan conmovedora, que el puro tráiler ya te tiene en lagrimas (si te gustan los perritos, te la recomiendo, se llama “Cometa: él, su perro y su mundo” y ya la puedes ver en Amazon Prime).

Le mande mensaje invitándolo a comer porque quería preguntarle unas cosas sobre su película y aprovechar para pedirle unos consejos. Yo ya en mi mente estúpida pensaba “awebo puedo hacer mi película con poco presupuesto y la pura idea va a vender y ya solo consigo un contacto en Netflix y ya”. Pues déjame decirte que si así piensas, estás igual de pendej@ que yo.Aquí es donde aplico mi “teoría de la chela”. Le pregunté sobre su película, cómo la financió, qué obstáculos tuvo… tú sabes: todo eso. Y luego, ya entrada la conversación, le pregunté sobre cómo podría hacerle yo con mi película. Tuve la confianza de darle el Pitch sin siquiera haberla registrado; fue arriesgado, demasiado… pero cuando le conté el ultimo remate de la historia se quedó callado, le dio un trago a su bebida y me dijo: “quiero producirte”. Me quedé frío.

¿Qué mierda acaba de pasar? ¡Acabo de pitchear una película sin haberme dado cuenta! Yo sólo quería que me diera un consejo y terminé con un productor. ¿Recuerdas la teoría de la chela que mencioné antes? Una chela te puede llevar lejos, es como el Pitch del elevador, la diferencia es que es con chelas. Como todo productor, me pidió el guion. Le dije que no tenía pero sí tenía la historia escrita. Y aquí pasaron 3 meses en lo que la escribíamos y registrábamos.

Una vez con la historia registrada, me dijo: “¿Ya tienes pensado a quién quieres de actor principal?”. Y yo sin dudarlo le dije: “a Humberto Vélez” –el actor de doblaje que hace la voz de Homero Simpson–, “muy bien, ¿puedes contactarlo?”… Jamás había hecho un casting por internet, pero va, le mandé un mensaje por inbox invitándolo a comer y a platicar sobre un proyecto. Aquí es donde aprendí una lección bastante importante: los actores no son inalcanzables. Todo está en cómo los busques, cómo les cuentes el proyecto y, sobre todo, en SER DIRECTO en todo momento. Lo que más odian es que les mientas. Quizá no tengas dinero para hacer tu proyecto, pero nunca sabes lo que podría suceder.

 

Lo mismo sucedió con Gabriel Chávez y Octavio Rojas: los invitamos a comer, les platicamos el proyecto, hablamos de números y de la idea en general, y puedo decirte que todo ha fluído de una manera increíble.Los personajes tienen una personalidad tan real que cuando vi a los 3 actores juntos, no podía dejar de pensar en mis personajes. Es increíble cómo cada uno de ellos está destinado a personificarlos. Es como una sincronía que no podía ser mas perfecta.

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Ya te escucho diciendo: “¡Ah, cómo eres mamon!”, pero es que es cierto, tanto nuestra guionista como nuestro productor están más que sorprendidos de todas las coincidencias que hemos descubierto a lo largo de esta pre-producción.

Por último, te daré un consejo que le daría a mi yo de hace 9 años: la vida te va a patear las bolas, así que agárrate. Sigue escribiendo, creando, grabando, harás cortometrajes culerísimos, pero aprenderás. Piensa bien y procura no cometer el mismo error 2 veces. Y también recuerda esto: el crew es lo mas importante. Haz muchos amigos y una chela siempre puede llevarte lejos. No desperdicies oportunidades, arriésgate y sobre todo, no pierdas el camino.

Por: Blake Zúñiga

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Descarga y lee el guion de La Forma del Agua

Descarga y lee el guion de La Forma del Agua

 

 

Guillermo del Toro es un amante de los monstruos y los mundos fantásticos; un creador de historias fascinantes perfectas para ser llevadas a la pantalla. El mexicano ha sido siempre fiel a sus pasiones y esto lo ha convertido en uno de los realizadores más aclamados de la industria cinematográfica internacional.

El relato que coronó su genial trayectoria fue aquel que lo llevó a ganar el Óscar en el 2017. Me refiero a La forma del agua, una historia de amor entre una mujer sin voz y un monstruo acuático. El guion de esta película, además de ser una anécdota entrañable, es un documento perfecto para toda persona que quiera entrarle a la escritura cinematográfica por primera vez.

Me explico: una de las reglas básicas pero infalibles para los escritores principiantes es narrar cada escena mediante acciones y evitar el uso de diálogos. Y es que el cine es así. En las escenas deben ocurrir las cosas para que su representación en la pantalla tenga sentido (acciones), por un lado; y por el otro, es común que un guionista que apenas inicia caiga en el vicio de generar conversaciones casuales entre sus personajes que no aportan al argumento de la historia ni logran que ésta avance.

Aquí debo hacer un paréntesis. Esta norma funciona perfectamente para empezar a escribir guiones para cine y generar la pericia que todo escritor cinematográfico debe tener. Sin embargo, es una regla que tiene sus matices y que, conforme un guionista adquiere experiencia, puede adaptar a las necesidades particulares de cada historia. Por ejemplo, los guiones de Quentin Tarantino son un claro ejemplo de cómo mantener la tensión y el hilo de un relato mediante conversaciones casuales. No obstante, hay que tener claro que su pericia con los diálogos se formó a través de los años: cuando uno inicia, es mejor evitar este recurso. Cierro paréntesis.

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Ahora bien, en La forma del agua los personajes principales no hablan. Ella por una imposibilidad física y el monstruo por las características propias de su especie (quién sabe cómo se comunique). Así que cada momento en el que ambos participan es un ejemplo perfecto de cómo narrar una escena sólo con acciones y sin diálogos eventuales. Les voy a dejar el guion aquí para que lo descarguen. Así pueden darle una revisada y darse una mejor idea de cómo escribir sus propias historias sin romper la regla básica antes mencionada.

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Descarga y lee el guion de Pulp Fiction

Descarga y lee el guion de Pulp Fiction

 

Antes de escribir un guion, uno debe tener en mente uno de los conceptos básicos de la disciplina: un libreto cinematográfico no es una obra por sí mismo, es un texto guía para la realización de una producción audiovisual.

Un guion, entonces, no es una pieza de literatura, sino una herramienta cinematográfica. Uno debe escribir con la cabeza puesta en las imágenes que el texto representará y no en la estética propia de la narración en papel.

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Es una regla básica, pero infalible. Sirve mucho, sobre todo, cuando se dan los primeros pasos en el camino del guion. Sin embargo, guionistas como Quentin Tarantino, no están del todo seguros de este principio.

En alguna entrevista, Tarantino declaró que él concibe sus libretos como piezas independientes. No escribe pensando en el rodaje, sino que lo hace por el puro placer de escribir.

Básicamente aseguró que, para él, un guion cinematográfico es una obra terminada. “Cuando pongo el punto final creo que el trabajo ya está hecho. Escribo un guion como si escribiera una novela.” Por supuesto, después lleva el guion a la pantalla, pero, si no lo hiciera, igual quedaría conforme con el trabajo realizado, añadió Tarantino.

Precisamente en esta concepción del arte del guion se encuentra el secreto del estilo de Quentin Tarantino: la pasión por los diálogos, los personajes presentados a detalle, el ritmo de sus relatos. Sí, podría pensarse que sus películas se asemejan mucho a una experiencia literaria.

Tal es el caso de la cinta insignia del director: Pulp Fiction. Por ello, les voy a dejar el link aquí para descargar el guion de la película. ¿Les parece que puede leerse como un texto literario? ¿Están de acuerdo con la postura de Tarantino? Dejen sus comentarios…

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Los mejores guionistas siempre piensan en su audiencia

Los mejores guionistas siempre piensan en su audiencia

Son las tres de la tarde y me llega un mensaje a mi celular. Es Taylor diciéndome que el sitio del impacto está más lejos de lo que anticipaba y que sus piernas empiezan a sentirse como gelatina. Me dice que ahora no puede dejar de pensar en lo mucho que quiere gelatina. Espero unos minutos más. Finalmente ha llegado. El Varia, como lo sospechó, está partido por la mitad. Entro en el chat y le respondo.

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Pasan las horas. Taylor se muere una primera vez. Lo intento de nuevo, dándole nuevas recomendaciones. Se muere otras veces. Finalmente lo ayudo a salvarse de la amenaza verde hasta que los miembros del escuadrón de rescate llegan.  Me dice que no podría haberlo logrado sin mí. Se termina la transmisión.  Quedo sin palabras.

Lifeline es un juego de texto para celular que sigue a Taylor, un astronauta que viajaba en la nave llamada Varia, la cuál colisionó en alguna luna de algún lugar de la galaxia. Y que, por azares del destino, logró comunicarse contigo, a tu celular. Una historia que se desarrolla en tiempo real.

Yo viví dentro de ese mundo. Yo estuve verdaderamente preocupado por el bienestar un personaje ficticio. Realmente temí por su vida en varias ocasiones. ¿Cómo logró 3 Minutes Games algo tan grande? Una sencilla, pero a la vez compleja razón. Ellos estaban pensando en cómo sería experimentada su historia.

Cuando un guionista escribe un guion, ¿cuántos consideran la experiencia que tendrá la audiencia de la película? ¿Pensarán en la audiencia sentada a obscuras, rodeada de un montón de extraños, en un cine? ¿Pensarán en una pareja besándose en la fila de atrás? ¿Los escritores de novelas imaginarán a sus lectores en la playa, o leyendo en un avión?

3 Minutes Games imaginó que yo podría estar escribiendo, imaginó que tú podrías estar leyendo un artículo en el rincón del guionista, imaginó que su audiencia estaría viviendo su rutina diaria, la cual interrumpiría gustosamente cuando recibiera un mensaje a su celular. Imaginó a las personas riéndose de los chistes de Taylor. Los imaginó enganchados, primero por la personalidad del personaje, y luego por una gran historia. Imaginó que los jugadores se sentirían tensos al enfrentarse a una decisión difícil que pondría en riesgo, al ya entrañable, astronauta.

Yo creo que las mejores personas creativas siempre tienen en mente a su audiencia, y te invito a que, no importando en lo que sea que estés trabajando, tú también lo pongas en práctica. 

Por: David Ricardo Vázquez García

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