Cómo escribir una buena historia y no morir en el intento

Cómo escribir una buena historia y no morir en el intento

Yo tengo un método interesante para escribir historias, todo empieza divagando mientras estoy en el baño, ya sea cagando o bañándome, de un pensamiento llego a otro y cuando menos me doy cuenta estoy creando una historia a partir de una pendejada que se me había ocurrido.

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¿Qué es lo que hace que tu historia sobresalga de todas? La respuesta es simple: debes tener un buen desarrollo del personaje con un final que deje satisfecho a tu público, eso está sobrentendido, así que te compartiré un par de recursos que utilizo para lograr ese objetivo.

  • Iniciar con una historia que ya ha comenzado:

Ej: Iniciamos una historia con nuestro personaje caminando por las ciudades ya destruidas. ¿Qué es lo que estamos diciendo? Bueno, al parecer hubo una guerra o algo parecido que destruyó el lugar; con esto estamos dando entrada a lo que sería nuestra historia y el espectador se quedará todo pendejo esperando a ver qué es lo que sucedió con el lugar, si le añadimos una voz en off, por ejemplo, vamos añadiendo suspenso.

Una vez que iniciamos la idea necesitamos añadirle problemas al personaje, el antagonista entra en acción, haciendo la vida imposible, es quién le hace contraste a nuestro personaje principal.

¿Cómo podemos hacer que la gente se enamore de los personajes? Es algo que siempre pienso mientras escribo un guion, y les comparto una solución que a mí me funciona:

  • Mata a un personaje entrañable

Digamos que nuestro “héroe” es un chico que está buscando a su hermana entre los restos de una ciudad destruida y se encuentra a un anciano que lo acompaña a lo largo de su travesía, le enseña cómo sobrevivir en ese mundo, y es el que le mantiene con esperanza, este es el personaje secundario que tomará de la mano al público hasta el momento en el que decidas matarlo.

Esto es una regla que uso en mis historias; crear a un personaje del cual la gente se terminará enamorando por que es muy querido, sabio, y que sabe cómo manejarse dentro de este mundo, hasta que llega a su fin, esto sirve para hacer una catarsis en el personaje principal, le ayuda a quitar sus miedos y tener una razón más para llegar a ese punto donde no hay vuelta atrás.

Me gusta pensar que cada historia creará algún tipo de sentimiento en el público, por eso es muy importante saber cómo tratar la idea y no tropezar a mitad de camino. Siento que cuando llevas todo a un ritmo sencillo, sin complicaciones, terminas haciendo una historia muy insípida, debe haber más problemas que soluciones.

  • La peor historia es la que no se escribe. 

¡Escribe esa maldita historia que llevas meses pensando escribir! No importa si termina siendo una gran mierda, lo importante es que la escribiste, desarrolla a tus personajes con miedos y fortalezas, haz que la gente se enamore de ellos y MÁTALOS o déjalos moribundos, crea un vínculo entre los personajes y POR FAVOR no hagas historias inconclusas pensando en segunda parte.

¿Cuál es tu técnica para escribir historias? ¡Te leemos en los comentarios!.

Por: Blake Zúñiga

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El poder de las historias

El poder de las historias

“Al reducirse nuestra fe en las ideologías tradicionales -la filosofía, las ciencias, la religión… -, nos dirigimos hacia la fuente en la que todavía creemos: el arte de contar historias”

-Robert McKee

Era agosto del 2015 cuando empezó el curso de guionismo, impartido por el profesor Everest Landa, en Graco Training Lab. Y esa primera clase, fue una de las mejores que he tenido en mi vida. No solamente por el adiestramiento sobre el oficio del guion, el cual también fue magnifico. Si no por la gran enseñanza de que, queramos o no, nuestras historias esconden un mensaje.

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Hasta ese entonces creía que lo que me apasionaba, a lo que quería dedicarle toda mi vida, era simplemente un mero entretenimiento. Un escape de la vida. Y fueron enseñanzas como esa, y frases como la que estoy citando al principio, las que me hicieron entender que es todo lo contrario. Nada te adentra más en la vida, nada te mantiene más despierto, que una buena historia bien narrada.

Seguro te ha pasado que saliendo de una película te sientes más motivado, indestructible, con ganas de comerte al mundo a bocados. O sales meditabundo, más agradecido con la vida, con ganas de abrazar a tantos extraños como puedas. Tal vez un programa de tu infancia fue el desencadenante para que quisieras dedicarte a la escritura. Tal vez una historia que escuchaste hoy, en la radio, te disuadió de tomar alguna decisión.

10 años atrás, Scott Harrison se propuso dedicar su vida entera a resolver la crisis del agua. Desde ese entonces, 1.18 millones de personas que antes no contaban con agua potable, ahora la tienen. ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo logró que las personas que normalmente desconfían de las caridades se interesaran por esta causa? Ustedes lo adivinaron, con el poder de las historias.

El mensaje era el mismo: “dona para que podamos ayudar a personas con necesidad”. Un mensaje poderoso por sí mismo, pero la manera que él escogió para codificarlo fue lo que le dio esta presencia ante la sociedad. Le mostró al mundo el rostro de personas específicas a las que tenía el poder de ayudar, le habló acerca de sus vidas, de sus sueños y de sus esperanzas. Nos contó su historia. Podemos no creer en estadística, en cifras y datos. 663 millones de personas sin agua potable no nos dice nada. Pero aún creemos en las historias.

Tal vez no vayamos a resolver la crisis del agua, quizá ni siquiera vayamos a codificar algún mensaje de indiscutible trascendencia social, pero lo que si debemos de tener por seguro es que nuestro trabajo no es insignificante, y si lo hacemos de corazón, ayudará a más de uno a encontrarse entre esta mezcolanza de sentimientos humanos. 

Cito al pintor francés Georges Braque: “Así como el jarrón da forma al vacío, el sonido da forma al silencio” Y lo completo diciendo: y las historias, a la realidad.

Por: David Ricardo Vázquez García

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