Las salas de cine se hicieron para besar

por Filmadores

Las salas de cine se hicieron para besar

Sí, a todos nos choca esa parejita que se va a las butacas de hasta atrás a echar pasión; nos molestan las patadas en nuestro asiento; y nos incomodan los ruidos extraños que se escapan de entre la oscuridad, pero seamos honestos: todos lo hemos hecho.

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Por más purista y amante del séptimo arte que seas, no nos puedes negar que te has aventado por lo menos un faje en una sala de cine, los más osados hasta brinco han echado.

Sí, a los espectadores ñoños que vamos de a solapa a ver “el film” nos molestan esos desvergonzados que aprovechan la oscuridad para demostrarse lo mucho que se quieren, pero aunque nos choque tenemos que aceptar algo: las salas de cine se hicieron para besar.

Todos tenemos una historia de amor que comienza en una sala de cine; un recuerdo especial con esa persona cuando fuimos a ver esa película; la primera cita donde por primera vez agarramos de la mano a ese alguien que tal vez ya no está en nuestra vida (o, tal vez, si somos muy afortunados, siga ahí).

Ésta es una de las razones por las que las salas de cine han sobrevivido al embate de las plataformas online. La experiencia de compartir un momento con una persona especial es algo que, hasta hoy, ni netflix ni amazon han logrado emular. Ir al cine es una experiencia colectiva… aunque vayas solo.

Tal vez sea la oscuridad la que atrae a los pubertos a experimentar sus primeros “pininos” en el mundo romántico. A lo mejor tener que quitarse la pijama y ponerse un pantalón para dejar la rutina es lo que encanta a esas parejas de largo aliento. Tal vez el hecho de no tener que hablar durante dos horas sea lo que necesita esa nerviosa pareja de tórtolos que están en la primera cita. No sé, pero parece que la película no siempre es lo más importante de ir al cine.

Hace unos días, cuando platicaba con Ros Borbolla y Karen Feintuch (ambas trabajan en Autocinema Coyote), a la par que bebíamos café y planeábamos nuevos proyectos, vino a colación el tema del amor. De ahí me empezaron a contar sobre la gente que va al Autocinema a pedir matrimonio.

Me contaron muchísimas anécdotas increíbles de parejas que escogen, de entre todos los lugares habidos y por haber, una “sala de cine” para pedirle matrimonio al amor de su vida. Con su canción romántica de fondo y un video con los highligths de su relación, estos hombres y mujeres sellan el compromiso de pasar juntos el resto de sus días. Y qué mejor que hacerlo en el lugar donde todo comenzó: el cine.

Luego de terminar nuestro café y después de escuchar todas las anécdotas que me inspiraron a escribir estas líneas llegamos a la siguiente conclusión.

A veces la película es lo menos importante de ir al cine, lo importante es la persona con la que vas.

Antes de despedirme, les dejo el enlace de Autocinema Coyote por si andan románticos y quieren sorprender a su pareja.

También les dejo el contacto de Karen, ella es la encargada de armar toda la experiencia romántica. Si se animan, escriban a su mail (karen@autocinemacoyote.com); y si les dicen que sí, invítennos a la boda.

Por @MalbertoromanM

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