Storyboard: Cuando las películas son cómics

por Filmadores

Storyboard: Cuando las películas son cómics

Hace un par de años, hubo una exposición de Dreamworks en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey. Entre las piezas exhibidas estaba el storyboard de “Cómo entrenar a tu dragón” en formato original. Era una colección de páginas que ocupaba una pared bastante amplia, con el equivalente a la adaptación en cómic de una película de hora y media.

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Aunque yo no soy cineasta, desde hace varios años me dedico a escribir cómics, y desde mucho antes, a escribir prosa. Siendo honesto, al igual que muchos autores, en  mi cabeza yo estoy viendo una película. Puedo ver los planos, los movimientos de cámara, los paisajes, la luz y aun más, puedo sentir la temperatura, oler y saborear el entorno. ¿Cómo compartir con el mundo fuera de mi cabeza esas historias? Un primer paso es la escritura, la descripción de los personajes, escenarios y hechos que ocurren. Y tal vez para un escritor esto sea suficiente, pero cuando deseas además narrar en imágenes, se vuelve necesario no solo saber describir, sino que la persona que lo lea, capte la idea.

El storyboard es una herramienta muy útil, que nos permite a los guionistas expresar con claridad esos movimientos e imágenes que ocurren dentro de nuestra historia. Es sencillo ver una serie de paneles que imitan la pantalla del cine o la televisión y apreciar en ellos el bosquejo de las imágenes que describimos, no solo para nosotros, sino también para el equipo creativo y, cosa muy importante, para quienes van a apostar su dinero en el proyecto. También permite saber qué escenas tendrán una demanda mayor de recursos técnicos y definir  un presupuesto.

Aunque los formatos sean heterogéneos, en el storyboard se encuentran dos tipos de elementos, los visuales (las escenas, perspectivas, encuadres, ángulos de cámara y como se mueve) y los descriptivos (que incluye la descripción de la escena y los diálogos), podemos encontrar que un story board bien hecho es capaz de convertirse casi por sí solo, en una versión esquemática de la película, similar a un “animatic”, aunque de origen, puede ser tan sencillo como dibujar monitos de “palitos y bolitas”.

Por eso me gusta pensar que antes de que una cinta lo fuera, tuvo su origen como un cómic.

Por: Abraham Martínez

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